/ miércoles 29 de mayo de 2019

Las renuncias de alerta

En cualquier decisión de gobierno es fundamental el trabajo de las cabezas de las secretarías, ya que, en el régimen, el gabinete es el encargado de la operación especializada. En nuestro país las renuncias se deben a aspiraciones políticas


Uno de los factores primordiales para lograr resultados en cualquier tarea que desempeñemos radica en las capacidades, lealtades y competencias de nuestros equipos de trabajo. Las renuncias en los círculos cercanos no son bien vistas, a menos que se esgriman razones legítimas que no lastimen la credibilidad de la conducción.

En cualquier decisión de gobierno es fundamental el trabajo de las cabezas de las secretarías de estado, ya que, en un régimen presidencial, el gabinete es el encargado de la operación especializada en diversas carteras. En nuestro país estamos acostumbrados a que las renuncias se deben, en mayor medida, a aspiraciones políticas personales que no permiten concluir los ciclos sexenales.

Las renuncias reiteradas hacia el exterior lucen como pugnas internas que descansan en malas decisiones, desconfianza, desacuerdos y poco sostenimiento a un proyecto de gobierno.

En la actualidad, el gobierno ha sufrido la baja “voluntaria” de, al menos, 6 funcionarios de alto nivel que tenían a su cargo asuntos delicados y de interés nacional. Lo peor es que muchas de ellas se han dado en un contexto de desaprobación al actual proyecto, luego de declaraciones o promesas incumplidas.

Clara Torres, encargada de las Estancias Infantiles; Simón Levy, Subsecretario de Planeación y Política Turística; Patricia Vázquez, Consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; Patricia Bugarín, Subsecretaria de Seguridad; Germán Martínez, Director General del IMSS; y, Josefa González Blanco, Titular de SEMARNAT, son algunos de los servidores públicos que se han separado de su cargo por diversas razones.

Independientemente de esas razones, la lectura es que a 6 meses de la actual administración, muchos de los colaboradores están dimitiendo ante la falta de claridad en el proyecto y la gran cantidad de vicisitudes que han tenido que enfrentar y que dificultan dar resultados en su trabajo.

Incluso, la renuncia de Germán Martínez se ha convertido en la más escandalosa al aducir injerencia negativa de la Secretaría de Hacienda en las lastimadas finanzas y, además, denuncia que el proyecto ofrecido de transformar a una institución que brinda seguridad social a la mayoría de mexicanos, pretende ser finiquitado con una descafeinada reforma que solo haga parecer que las cosas van mejor a fin de cumplir con la visión electoral.

La gran eliminación de recursos ha sido para nada, los lugares en donde se dijo que se ocuparía siguen olvidados y los programas clientelares y que no potencian el desarrollo del país abundan. El país no va en el rumbo que prometieron y esas renuncias son una muestra de que los que han señalado esas circunstancias tienen razón.

Esas voces que señalan las deficiencias del actual gobierno no son oposición, son simples sensores de que el rumbo debe modificarse en beneficio de nuestro país. Las razones de las renuncias deben ser atendidas y los problemas resueltos, de lo contrario se mantendrán los pretextos y la falta de soluciones


En cualquier decisión de gobierno es fundamental el trabajo de las cabezas de las secretarías, ya que, en el régimen, el gabinete es el encargado de la operación especializada. En nuestro país las renuncias se deben a aspiraciones políticas


Uno de los factores primordiales para lograr resultados en cualquier tarea que desempeñemos radica en las capacidades, lealtades y competencias de nuestros equipos de trabajo. Las renuncias en los círculos cercanos no son bien vistas, a menos que se esgriman razones legítimas que no lastimen la credibilidad de la conducción.

En cualquier decisión de gobierno es fundamental el trabajo de las cabezas de las secretarías de estado, ya que, en un régimen presidencial, el gabinete es el encargado de la operación especializada en diversas carteras. En nuestro país estamos acostumbrados a que las renuncias se deben, en mayor medida, a aspiraciones políticas personales que no permiten concluir los ciclos sexenales.

Las renuncias reiteradas hacia el exterior lucen como pugnas internas que descansan en malas decisiones, desconfianza, desacuerdos y poco sostenimiento a un proyecto de gobierno.

En la actualidad, el gobierno ha sufrido la baja “voluntaria” de, al menos, 6 funcionarios de alto nivel que tenían a su cargo asuntos delicados y de interés nacional. Lo peor es que muchas de ellas se han dado en un contexto de desaprobación al actual proyecto, luego de declaraciones o promesas incumplidas.

Clara Torres, encargada de las Estancias Infantiles; Simón Levy, Subsecretario de Planeación y Política Turística; Patricia Vázquez, Consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; Patricia Bugarín, Subsecretaria de Seguridad; Germán Martínez, Director General del IMSS; y, Josefa González Blanco, Titular de SEMARNAT, son algunos de los servidores públicos que se han separado de su cargo por diversas razones.

Independientemente de esas razones, la lectura es que a 6 meses de la actual administración, muchos de los colaboradores están dimitiendo ante la falta de claridad en el proyecto y la gran cantidad de vicisitudes que han tenido que enfrentar y que dificultan dar resultados en su trabajo.

Incluso, la renuncia de Germán Martínez se ha convertido en la más escandalosa al aducir injerencia negativa de la Secretaría de Hacienda en las lastimadas finanzas y, además, denuncia que el proyecto ofrecido de transformar a una institución que brinda seguridad social a la mayoría de mexicanos, pretende ser finiquitado con una descafeinada reforma que solo haga parecer que las cosas van mejor a fin de cumplir con la visión electoral.

La gran eliminación de recursos ha sido para nada, los lugares en donde se dijo que se ocuparía siguen olvidados y los programas clientelares y que no potencian el desarrollo del país abundan. El país no va en el rumbo que prometieron y esas renuncias son una muestra de que los que han señalado esas circunstancias tienen razón.

Esas voces que señalan las deficiencias del actual gobierno no son oposición, son simples sensores de que el rumbo debe modificarse en beneficio de nuestro país. Las razones de las renuncias deben ser atendidas y los problemas resueltos, de lo contrario se mantendrán los pretextos y la falta de soluciones


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