/ miércoles 10 de julio de 2019

El atropello de policías

En 1999, justo en el marco de la huelga universitaria, el presidente Ernesto Zedillo ordenó crear un cuerpo de seguridad a nivel nacional, el cual tendría facultades preventivas a fin de desinhibir el delito y proteger a la ciudadanía a través de acciones enfocadas a políticas públicas que atacaran la raíz de los problemas. A esta corporación se le denominó Policía Federal Preventiva. Posteriormente, en 2009, el presidente Felipe Calderón le dio un giro a esta organización policial otorgándoles más facultades, número y un enfoque diferente a las tareas que venían desempeñando. En concreto, debido a los altos índices de seguridad y la entrada en vigor de una reforma constitucional en materia de justicia penal acusatoria, se contempló darles facultades de investigación de los delitos. Asimismo, su nomenclatura cambió a, simplemente, Policía Federal. La Policía Federal, durante estos años, fue el referente de la seguridad publica en el país, ya que su despliegue fue numeroso en todas las entidades federativas, reforzando sobre todo las zonas de alta incidencia delictiva que no contaban (como hasta ahora) con cuerpos de seguridad pública eficientes y confiables. Como sabemos, hace algunos meses, la administración actual reafirmó la necesidad de crear un cuerpo de seguridad más fuerte que hiciera frente a la ola de violencia que vive el país. Para ello creó, mediante una reforma constitucional y diversas disposiciones legales, un cuerpo de seguridad denominado Guardia Nacional, el cual contará con elementos de la Policía Militar, Policía Naval y, desde luego, de la Policía Federal. El punto álgido de la discusión en la creación de la Guardia Nacional, se centró en la necesidad de convertirlo en un cuerpo con mando civil, lo cual, en la realidad ha encontrado huecos legales para darle solo esa apariencia, pero, en la realidad, revestirlo de una estructura militar a la cual se adherirán miembros de una policía de carácter netamente civil como la Policía Federal. Justamente, respecto la incorporación de miembros de la Policía Federal a la Guardia Nacional, en días pasados se suscitaron una serie de protestas de miembros de dicho cuerpo, reclamando la violación de sus derechos laborales. Ello porque refieren que, sin su consentimiento, se les pretende enviar a la Guardia, además de que no conservarían ni su antigüedad, ni las prestaciones de las que ya gozaban en el sexenio anterior. Aunado a ello, el Titular del Ejecutivo recientemente declaró que no están a la altura por el simple hecho de manifestarse. Por su parte, de forma irresponsable, el secretario de Seguridad Ciudadana Federal, en lugar de solucionar el problema y dialogar, se ha salido por la tangente señalando que algunos elementos están siendo procesados por secuestro y que, además, hay otros intereses políticos detrás de ese movimiento. Lo cierto es que no es el único sector que se ha manifestado contra la actual administración por la violación a sus derechos laborales. Estas personas que llegaron creen que pueden borrar todo de un plomazo al más puro estilo del autoritarismo que criticaron por años. Los cuerpos policiales, especialmente la Policía Federal, merecen respeto a su trabajo que consistía en jugarse la vida todos los días en un país tan peligroso como el nuestro. A cambio, se les pretende eliminar por completo, correrlos y humillarlos públicamente. Vaya estilo de respeto a nuestros cuerpos policiales.

En 1999, justo en el marco de la huelga universitaria, el presidente Ernesto Zedillo ordenó crear un cuerpo de seguridad a nivel nacional, el cual tendría facultades preventivas a fin de desinhibir el delito y proteger a la ciudadanía a través de acciones enfocadas a políticas públicas que atacaran la raíz de los problemas. A esta corporación se le denominó Policía Federal Preventiva. Posteriormente, en 2009, el presidente Felipe Calderón le dio un giro a esta organización policial otorgándoles más facultades, número y un enfoque diferente a las tareas que venían desempeñando. En concreto, debido a los altos índices de seguridad y la entrada en vigor de una reforma constitucional en materia de justicia penal acusatoria, se contempló darles facultades de investigación de los delitos. Asimismo, su nomenclatura cambió a, simplemente, Policía Federal. La Policía Federal, durante estos años, fue el referente de la seguridad publica en el país, ya que su despliegue fue numeroso en todas las entidades federativas, reforzando sobre todo las zonas de alta incidencia delictiva que no contaban (como hasta ahora) con cuerpos de seguridad pública eficientes y confiables. Como sabemos, hace algunos meses, la administración actual reafirmó la necesidad de crear un cuerpo de seguridad más fuerte que hiciera frente a la ola de violencia que vive el país. Para ello creó, mediante una reforma constitucional y diversas disposiciones legales, un cuerpo de seguridad denominado Guardia Nacional, el cual contará con elementos de la Policía Militar, Policía Naval y, desde luego, de la Policía Federal. El punto álgido de la discusión en la creación de la Guardia Nacional, se centró en la necesidad de convertirlo en un cuerpo con mando civil, lo cual, en la realidad ha encontrado huecos legales para darle solo esa apariencia, pero, en la realidad, revestirlo de una estructura militar a la cual se adherirán miembros de una policía de carácter netamente civil como la Policía Federal. Justamente, respecto la incorporación de miembros de la Policía Federal a la Guardia Nacional, en días pasados se suscitaron una serie de protestas de miembros de dicho cuerpo, reclamando la violación de sus derechos laborales. Ello porque refieren que, sin su consentimiento, se les pretende enviar a la Guardia, además de que no conservarían ni su antigüedad, ni las prestaciones de las que ya gozaban en el sexenio anterior. Aunado a ello, el Titular del Ejecutivo recientemente declaró que no están a la altura por el simple hecho de manifestarse. Por su parte, de forma irresponsable, el secretario de Seguridad Ciudadana Federal, en lugar de solucionar el problema y dialogar, se ha salido por la tangente señalando que algunos elementos están siendo procesados por secuestro y que, además, hay otros intereses políticos detrás de ese movimiento. Lo cierto es que no es el único sector que se ha manifestado contra la actual administración por la violación a sus derechos laborales. Estas personas que llegaron creen que pueden borrar todo de un plomazo al más puro estilo del autoritarismo que criticaron por años. Los cuerpos policiales, especialmente la Policía Federal, merecen respeto a su trabajo que consistía en jugarse la vida todos los días en un país tan peligroso como el nuestro. A cambio, se les pretende eliminar por completo, correrlos y humillarlos públicamente. Vaya estilo de respeto a nuestros cuerpos policiales.

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