/ miércoles 21 de octubre de 2020

Ejemplo democrático en Coahuila e Hidalgo

Las múltiples formas de gobierno que han existido y existen en el mundo, se clasifican en función de quién es el soberano, es decir, quién es la persona o grupo de personas que ostentan el poder en la toma de decisiones que afectan la vida de un Estados en sus aspectos económico, social y político. La monarquía, la aristocracia y la democracia son las llamadas formas puras, mientras que la tiranía, oligarquía y demagogia, son la degeneración de las tres primeras.

De esta clasificación elaborada por Aristóteles, se entiende que no existe ninguna forma de gobierno perfecta, ya que todo depende de la situación espacio temporal que se viva, sin embargo, en la exploración práctica de ellas, hemos encontrado que la democracia, como aquella que le da voz al pueblo como único y absoluto soberano, es la más incluyente de todas ellas, por lo que las formas de decisión se han ido adaptando a sociedades cada vez mayores dando lugar a ejercicios de participación como el voto popular.

En ese sentido, cuando se trata de elecciones habremos de insistir en que se permita la participación libre, informada, universal, secreta y personalísima, siendo el Estado mexicano el garante de esos ejercicios y exigiendo a los participantes en los procesos democráticos altura de miras para reconocer sus triunfos y derrotas para seguir construyendo una administración pública en unidad para beneficio de todas y todos los mexicanos.

El fin de semana se llevaron a cabo elecciones locales en Coahuila e Hidalgo en el que el Partido Revolucionario Institucional resultó el más favorecido con la confianza ciudadana al otorgarles, en el caso de Coahuila, el triunfo en todos los distritos electorales, mientras que en Hidalgo haciéndoles gobernar más municipios de los que hasta ese momento eran titulares egresados de esa agrupación política.

Independientemente del resultado, lo destacable es que, a pesar de las encuestas que daban cierta preferencia al partido que ostenta la mayoría en el Congreso de la Unión, la voluntad popular modificó las circunstancias y refrendó la confianza para el PRI, sin embargo la noticia, más allá del triunfo es que las autoridades electorales destacaron que fue una jornada ejemplar en la que sólo hubo una denuncia por irregularidades.

Ese comportamiento democrático, pacífico y sumamente certero en un momento de pandemia, no es achacable más que a la magnífica ciudadanía que tienen esas dos entidades de la República, ya que, desde hace muchos años, los procesos democráticos descansan en ella, en su revisión y su aprobación, por lo que la calidad de una elección, en muy buena parte, es atribuible a la sociedad coahuilense e hidalguense.

Lo de este fin de semana, que se preveía como un laboratorio para lo que vienen en las elecciones federales intermedias de 2021, esperemos que se mantenga en cuanto a la educación cívica, la responsabilidad política y la libertad que une cada vez más a las y los mexicanos, como una acción afirmativa de lo que quieren y esperan de sus gobernantes, dejando claro el mensaje que no permitirán errores y que será a través de las urnas que harán valer su mensaje para las fuerzas políticas que no son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos.

Que sean Coahuila e Hidalgo el ejemplo de lo que viene para nuestro país en materia democrática.



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Las múltiples formas de gobierno que han existido y existen en el mundo, se clasifican en función de quién es el soberano, es decir, quién es la persona o grupo de personas que ostentan el poder en la toma de decisiones que afectan la vida de un Estados en sus aspectos económico, social y político. La monarquía, la aristocracia y la democracia son las llamadas formas puras, mientras que la tiranía, oligarquía y demagogia, son la degeneración de las tres primeras.

De esta clasificación elaborada por Aristóteles, se entiende que no existe ninguna forma de gobierno perfecta, ya que todo depende de la situación espacio temporal que se viva, sin embargo, en la exploración práctica de ellas, hemos encontrado que la democracia, como aquella que le da voz al pueblo como único y absoluto soberano, es la más incluyente de todas ellas, por lo que las formas de decisión se han ido adaptando a sociedades cada vez mayores dando lugar a ejercicios de participación como el voto popular.

En ese sentido, cuando se trata de elecciones habremos de insistir en que se permita la participación libre, informada, universal, secreta y personalísima, siendo el Estado mexicano el garante de esos ejercicios y exigiendo a los participantes en los procesos democráticos altura de miras para reconocer sus triunfos y derrotas para seguir construyendo una administración pública en unidad para beneficio de todas y todos los mexicanos.

El fin de semana se llevaron a cabo elecciones locales en Coahuila e Hidalgo en el que el Partido Revolucionario Institucional resultó el más favorecido con la confianza ciudadana al otorgarles, en el caso de Coahuila, el triunfo en todos los distritos electorales, mientras que en Hidalgo haciéndoles gobernar más municipios de los que hasta ese momento eran titulares egresados de esa agrupación política.

Independientemente del resultado, lo destacable es que, a pesar de las encuestas que daban cierta preferencia al partido que ostenta la mayoría en el Congreso de la Unión, la voluntad popular modificó las circunstancias y refrendó la confianza para el PRI, sin embargo la noticia, más allá del triunfo es que las autoridades electorales destacaron que fue una jornada ejemplar en la que sólo hubo una denuncia por irregularidades.

Ese comportamiento democrático, pacífico y sumamente certero en un momento de pandemia, no es achacable más que a la magnífica ciudadanía que tienen esas dos entidades de la República, ya que, desde hace muchos años, los procesos democráticos descansan en ella, en su revisión y su aprobación, por lo que la calidad de una elección, en muy buena parte, es atribuible a la sociedad coahuilense e hidalguense.

Lo de este fin de semana, que se preveía como un laboratorio para lo que vienen en las elecciones federales intermedias de 2021, esperemos que se mantenga en cuanto a la educación cívica, la responsabilidad política y la libertad que une cada vez más a las y los mexicanos, como una acción afirmativa de lo que quieren y esperan de sus gobernantes, dejando claro el mensaje que no permitirán errores y que será a través de las urnas que harán valer su mensaje para las fuerzas políticas que no son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos.

Que sean Coahuila e Hidalgo el ejemplo de lo que viene para nuestro país en materia democrática.



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