/ miércoles 7 de octubre de 2020

Cambio de rumbo

El pasado lunes nos fuimos a dormir con la noticia de un aumento considerable en el número de contagios por COVID 19, así como de muertes por dicha condición médica. El salto fue tan grande que la curva que manejábamos como si fuéramos disminuyendo en número de casos, aumentó con cierta alarma de quienes tienen muy clara la posibilidad de un rebrote.

Este aumento, dicho por las autoridades sanitarias, se debe a un cambio de metodología en el que se contabiliza un mayor número de casos aun cuando no se tengan pruebas aplicadas, sino que también se contabilicen los casos en que hubo una falla en los protocolos de toma de muestra o, incluso, aquellas personas que estuvieran en contacto y que con una sola prueba se obtuvo resultado negativo.

Lo que podemos aprender de esta crisis sanitaria que ha golpeado prácticamente todos los rincones del planeta, es que el tratamiento, la vacuna, la medición, las metodologías de atención, los protocolos, los casos, las secuelas y muchos otros aspectos serán variables y con poca certeza al tratarse de una situación absolutamente novedosa.

Pero también se refuerza el cuestionamiento de hasta dónde las autoridades mexicanas han sabido enfrentar la pandemia en nuestro país, ya que justamente las interrogantes descansaba, en buena parte, en el número de casos reportados en los contagios por la negativa a hacer mayor número de pruebas y, respecto de los fallecimientos, la caracterización como neumonía atípica por parte de las autoridades de salud, mientras que los encargados de registro civil en las defunciones anotaban como causa de muerte COVID19.

Lo cierto es que aún con el cambio de metodología reportado el lunes no se tiene certeza que la contabilidad de casos se acerque a las cifras reales, máxime que organismos internacionales y analistas en materia de salud señalan a nuestro país como uno de los que más contagios reporta y en el que la tasa de mortandad del virus supera por mucho la media mundial.

Independientemente de las críticas que se puedan hacer al manejo de la pandemia, seguramente con el tiempo saldrán nuevas cifras, cálculos, deficiencias y hasta aciertos, sin embargo, lejos de lo que pudiera parecer, estamos contra reloj en una circunstancias en la que, si esperamos a tener datos certeros, muchas más vidas y gravedad de contagios se pueden sumar, sobre todo si consideramos que aquellos países del mundo que habían relajado sus medidas están volviendo de forma alarmante a estado de alerta.

El primer paso para la toma de decisiones informadas es la estadística, por lo que, si no contamos con unas cifras fiables, habrá relajación y toma de decisiones inadecuadas sin saber en realidad cuántos contagiados tenemos, lo cual puede generar contagios en zonas de la República que al día de hoy se encuentran en semáforo naranja.

Aunque siempre es importante cambiar el rumbo como parte de la investigación científica y del método científico, sin embargo, cuando los indicios señalaban cifras contrarias y la pandemia seguía avanzando, el tiempo es fundamental, por lo que esperamos que no sea demasiado tarde para cambiar de metodología.

El pasado lunes nos fuimos a dormir con la noticia de un aumento considerable en el número de contagios por COVID 19, así como de muertes por dicha condición médica. El salto fue tan grande que la curva que manejábamos como si fuéramos disminuyendo en número de casos, aumentó con cierta alarma de quienes tienen muy clara la posibilidad de un rebrote.

Este aumento, dicho por las autoridades sanitarias, se debe a un cambio de metodología en el que se contabiliza un mayor número de casos aun cuando no se tengan pruebas aplicadas, sino que también se contabilicen los casos en que hubo una falla en los protocolos de toma de muestra o, incluso, aquellas personas que estuvieran en contacto y que con una sola prueba se obtuvo resultado negativo.

Lo que podemos aprender de esta crisis sanitaria que ha golpeado prácticamente todos los rincones del planeta, es que el tratamiento, la vacuna, la medición, las metodologías de atención, los protocolos, los casos, las secuelas y muchos otros aspectos serán variables y con poca certeza al tratarse de una situación absolutamente novedosa.

Pero también se refuerza el cuestionamiento de hasta dónde las autoridades mexicanas han sabido enfrentar la pandemia en nuestro país, ya que justamente las interrogantes descansaba, en buena parte, en el número de casos reportados en los contagios por la negativa a hacer mayor número de pruebas y, respecto de los fallecimientos, la caracterización como neumonía atípica por parte de las autoridades de salud, mientras que los encargados de registro civil en las defunciones anotaban como causa de muerte COVID19.

Lo cierto es que aún con el cambio de metodología reportado el lunes no se tiene certeza que la contabilidad de casos se acerque a las cifras reales, máxime que organismos internacionales y analistas en materia de salud señalan a nuestro país como uno de los que más contagios reporta y en el que la tasa de mortandad del virus supera por mucho la media mundial.

Independientemente de las críticas que se puedan hacer al manejo de la pandemia, seguramente con el tiempo saldrán nuevas cifras, cálculos, deficiencias y hasta aciertos, sin embargo, lejos de lo que pudiera parecer, estamos contra reloj en una circunstancias en la que, si esperamos a tener datos certeros, muchas más vidas y gravedad de contagios se pueden sumar, sobre todo si consideramos que aquellos países del mundo que habían relajado sus medidas están volviendo de forma alarmante a estado de alerta.

El primer paso para la toma de decisiones informadas es la estadística, por lo que, si no contamos con unas cifras fiables, habrá relajación y toma de decisiones inadecuadas sin saber en realidad cuántos contagiados tenemos, lo cual puede generar contagios en zonas de la República que al día de hoy se encuentran en semáforo naranja.

Aunque siempre es importante cambiar el rumbo como parte de la investigación científica y del método científico, sin embargo, cuando los indicios señalaban cifras contrarias y la pandemia seguía avanzando, el tiempo es fundamental, por lo que esperamos que no sea demasiado tarde para cambiar de metodología.

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