/ jueves 1 de agosto de 2019

Oportunidad de crecimiento

ACERVO


En las últimas semanas hemos leído y escuchado en diversos medios de comunicación sobre el estado de la economía de nuestro país. He platicado con amigos y conocidos al respecto, por eso en la presente entrega ahondaré en las implicaciones formales de una recesión técnica que es prácticamente una contracción de las actividades económicas preponderantes de una nación durante un periodo constante y amplio.

Las recesiones tienen el sello característico del detrimento en el consumo e inversión por parte de los ciudadanos, supuesto que desencadena, entre otros factores, el aumento de las tasas de desempleo formal. La acepción técnica proviene porque estas fases de disminución en las actividades productivas de un país son las señales iniciales para identificar que una economía ha iniciado un proceso de recesión, como lo marcan los denominados ciclos económicos.

Es así como contamos ya en la opinión pública con datos respecto a que el PIB del primer trimestre de 2019 registró una baja de 0.2% respecto al periodo inmediato anterior. El pasado marte fue publicado un informe pormenorizado por parte de la calificadora estadounidense JP Morgan, respecto al estado que guardan los niveles macroeconómicos de México hacia la conclusión del primer semestre de 2019.

De este amplio compilado puede extraerse fundamentalmente la consideración máxima de que nuestro país ha evitado una recesión técnica, pero su economía claramente no es la mejor. Luego entonces esta condición se asume como “ligeramente positiva, pero no debería desviar la atención de un hecho claro: la economía durante los dos primeros trimestres ha sido extremadamente débil”.

Un punto que es muy importante analizar es que para la calificadora internacional fue “sorprendente” que las actividades industriales se mantuvieran estables en el periodo diagnosticado. Y es este un rubro que para México y fundamentalmente para Hidalgo está constituyéndose como una válvula detonadora de crecimiento.

Nuestra entidad ha tenido en los últimos años una coyuntura idónea para atraer grandes inversiones, que van ligadas por supuesto a la materialización de activos inmobiliarios a través de la edificación de clústeres industriales de última generación y la contratación de mano de obra hidalguense para la construcción y operación de cada complejo.

Estas condiciones sin duda han sido estructuradas bajo eficientes políticas públicas de la administración del gobernador Omar Fayad y de su equipo de colaboradores en materia de desarrollo económico, hasta hace unos días encabezado por José Luis Romo, quien ahora ha sido conferido de la responsabilidad por parte del Ejecutivo estatal, de articular desde la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública la implementación de todas las acciones de su gobierno.

En la escala federal se mantienen regiones a lo largo de nuestro territorio, con tendencias crecientes en materia de inversión industrial, sin embargo, existen otras tantas entidades federativas inmersas en condiciones de alta inestabilidad para esta asignatura.

Concluyo reproduciendo la reciente propuesta de Julio Santaella, titular de la junta de gobierno del INEGI, en el sentido de que debe constituirse un colectivo experto que ayude a definir la etapa del ciclo económico en que se encuentra. La condición económica de nuestro país es responsabilidad de todos, sociedad y gobiernos de los tres órdenes. La inversión que hagamos todos y el estímulo al consumo son la base de la oportunidad de crecimiento.

ACERVO


En las últimas semanas hemos leído y escuchado en diversos medios de comunicación sobre el estado de la economía de nuestro país. He platicado con amigos y conocidos al respecto, por eso en la presente entrega ahondaré en las implicaciones formales de una recesión técnica que es prácticamente una contracción de las actividades económicas preponderantes de una nación durante un periodo constante y amplio.

Las recesiones tienen el sello característico del detrimento en el consumo e inversión por parte de los ciudadanos, supuesto que desencadena, entre otros factores, el aumento de las tasas de desempleo formal. La acepción técnica proviene porque estas fases de disminución en las actividades productivas de un país son las señales iniciales para identificar que una economía ha iniciado un proceso de recesión, como lo marcan los denominados ciclos económicos.

Es así como contamos ya en la opinión pública con datos respecto a que el PIB del primer trimestre de 2019 registró una baja de 0.2% respecto al periodo inmediato anterior. El pasado marte fue publicado un informe pormenorizado por parte de la calificadora estadounidense JP Morgan, respecto al estado que guardan los niveles macroeconómicos de México hacia la conclusión del primer semestre de 2019.

De este amplio compilado puede extraerse fundamentalmente la consideración máxima de que nuestro país ha evitado una recesión técnica, pero su economía claramente no es la mejor. Luego entonces esta condición se asume como “ligeramente positiva, pero no debería desviar la atención de un hecho claro: la economía durante los dos primeros trimestres ha sido extremadamente débil”.

Un punto que es muy importante analizar es que para la calificadora internacional fue “sorprendente” que las actividades industriales se mantuvieran estables en el periodo diagnosticado. Y es este un rubro que para México y fundamentalmente para Hidalgo está constituyéndose como una válvula detonadora de crecimiento.

Nuestra entidad ha tenido en los últimos años una coyuntura idónea para atraer grandes inversiones, que van ligadas por supuesto a la materialización de activos inmobiliarios a través de la edificación de clústeres industriales de última generación y la contratación de mano de obra hidalguense para la construcción y operación de cada complejo.

Estas condiciones sin duda han sido estructuradas bajo eficientes políticas públicas de la administración del gobernador Omar Fayad y de su equipo de colaboradores en materia de desarrollo económico, hasta hace unos días encabezado por José Luis Romo, quien ahora ha sido conferido de la responsabilidad por parte del Ejecutivo estatal, de articular desde la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública la implementación de todas las acciones de su gobierno.

En la escala federal se mantienen regiones a lo largo de nuestro territorio, con tendencias crecientes en materia de inversión industrial, sin embargo, existen otras tantas entidades federativas inmersas en condiciones de alta inestabilidad para esta asignatura.

Concluyo reproduciendo la reciente propuesta de Julio Santaella, titular de la junta de gobierno del INEGI, en el sentido de que debe constituirse un colectivo experto que ayude a definir la etapa del ciclo económico en que se encuentra. La condición económica de nuestro país es responsabilidad de todos, sociedad y gobiernos de los tres órdenes. La inversión que hagamos todos y el estímulo al consumo son la base de la oportunidad de crecimiento.

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