/ jueves 28 de enero de 2021

Pandemia de hambre 2021

PODER Y FINANZAS


Habíamos vaticinado que una de las consecuencias inevitables es el hambre, y los más afectados serían los más pobres, presenciamos su incremento, personas en situación de calle, desempleo, negocios cerrados y familias que gastaron todos sus recursos para enfrentar la enfermedad.

Hambrunas de "proporciones bíblicas", la Organización de las Naciones Unidas así lo ha advertido, el número de personas en situación de hambruna crítica aumentará a 270 millones antes de finales de año, lo que representa un aumento del 82 % desde 2019.

En su informe anual “Panorama Humanitario Mundial” estimó que 235 millones de personas en todo el mundo necesitarán algún tipo de asistencia de emergencia este año lo que representa un aumento del 40%.

Mark Lowcock, el coordinador de ayuda de emergencia de la ONU declaró en el mes de diciembre del año pasado que "El incremento se debe casi enteramente al COVID-19", añadió que “Por primera vez desde los años 1990, la extrema pobreza aumentará, la esperanza de vida disminuirá y el número de muertes anuales por VIH, tuberculosis y malaria podría llegar a duplicarse”, "lo más alarmante es la amenaza del regreso de hambrunas, probablemente en múltiples lugares".

Según la FAO, la prevalencia mundial de la subalimentación, es decir, la tasa general de personas hambrientas es del 8.9%, los números absolutos vienen aumentando desde 2014, lo que significa que en los últimos cinco años el hambre ha crecido al ritmo de la población mundial. La tasa de personas hambrientas difiere por región, en África es de 19.1%, Asia, de 8.3 % y en América Latina es de 7.4%.

En México, la Prevalencia de la subnutrición (PoU por sus siglas en inglés) es del 12.3 % de su población, un acelerado crecimiento desde el 7.1% que se reportó en el periodo 2017 a 2019, y un importante incremento desde el 2014 cuando el porcentaje era de 4.1.

Una dieta saludable cuesta mucho más de 1.90 dólares por día, que es considerado el umbral internacional de la pobreza, el precio de la dieta saludable menos costosa es cinco veces mayor que el precio de llenar el estómago con almidón, lo que nos hace recordar también los altos índices de obesidad e hipertensión en México. Datos en México: 1 de 3 niños indígenas padece desnutrición crónica (ENSANUT) y el 80% de las personas indígenas viven en pobreza, 8.2 millones (INEGI); para la de población no indígena, la pobreza moderada es del 35.5% y la pobreza extrema del 7% (CONEVAL).

CRISIS EN PLENA PANDEMIA, de acuerdo con la Encuesta nacional de características de la población durante la epidemia (ENSARS-CoV-2) realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, vía telefónica entre el 11 y 30 de mayo del 2020: Uno de cada tres mexicanos tuvo experiencias de inseguridad alimentaria durante la emergencia sanitaria por coronavirus, es decir, que se preocupó porque los alimentos se terminaran, tuvo poca variedad y/o disminuyó la cantidad; más del 90% de los afectados lo atribuyó a la pandemia.

Ante la hambruna debemos responder con caridad, especialmente con niños y adultos mayores, si bien es cierto es responsabilidad del Gobierno la ayuda humanitaria, históricamente es el pueblo unido quien ha podido superar las crisis, ojalá que una vez más demostremos que los mexicanos seguimos siendo solidarios.



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Habíamos vaticinado que una de las consecuencias inevitables es el hambre, y los más afectados serían los más pobres, presenciamos su incremento, personas en situación de calle, desempleo, negocios cerrados y familias que gastaron todos sus recursos para enfrentar la enfermedad.

Hambrunas de "proporciones bíblicas", la Organización de las Naciones Unidas así lo ha advertido, el número de personas en situación de hambruna crítica aumentará a 270 millones antes de finales de año, lo que representa un aumento del 82 % desde 2019.

En su informe anual “Panorama Humanitario Mundial” estimó que 235 millones de personas en todo el mundo necesitarán algún tipo de asistencia de emergencia este año lo que representa un aumento del 40%.

Mark Lowcock, el coordinador de ayuda de emergencia de la ONU declaró en el mes de diciembre del año pasado que "El incremento se debe casi enteramente al COVID-19", añadió que “Por primera vez desde los años 1990, la extrema pobreza aumentará, la esperanza de vida disminuirá y el número de muertes anuales por VIH, tuberculosis y malaria podría llegar a duplicarse”, "lo más alarmante es la amenaza del regreso de hambrunas, probablemente en múltiples lugares".

Según la FAO, la prevalencia mundial de la subalimentación, es decir, la tasa general de personas hambrientas es del 8.9%, los números absolutos vienen aumentando desde 2014, lo que significa que en los últimos cinco años el hambre ha crecido al ritmo de la población mundial. La tasa de personas hambrientas difiere por región, en África es de 19.1%, Asia, de 8.3 % y en América Latina es de 7.4%.

En México, la Prevalencia de la subnutrición (PoU por sus siglas en inglés) es del 12.3 % de su población, un acelerado crecimiento desde el 7.1% que se reportó en el periodo 2017 a 2019, y un importante incremento desde el 2014 cuando el porcentaje era de 4.1.

Una dieta saludable cuesta mucho más de 1.90 dólares por día, que es considerado el umbral internacional de la pobreza, el precio de la dieta saludable menos costosa es cinco veces mayor que el precio de llenar el estómago con almidón, lo que nos hace recordar también los altos índices de obesidad e hipertensión en México. Datos en México: 1 de 3 niños indígenas padece desnutrición crónica (ENSANUT) y el 80% de las personas indígenas viven en pobreza, 8.2 millones (INEGI); para la de población no indígena, la pobreza moderada es del 35.5% y la pobreza extrema del 7% (CONEVAL).

CRISIS EN PLENA PANDEMIA, de acuerdo con la Encuesta nacional de características de la población durante la epidemia (ENSARS-CoV-2) realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública, vía telefónica entre el 11 y 30 de mayo del 2020: Uno de cada tres mexicanos tuvo experiencias de inseguridad alimentaria durante la emergencia sanitaria por coronavirus, es decir, que se preocupó porque los alimentos se terminaran, tuvo poca variedad y/o disminuyó la cantidad; más del 90% de los afectados lo atribuyó a la pandemia.

Ante la hambruna debemos responder con caridad, especialmente con niños y adultos mayores, si bien es cierto es responsabilidad del Gobierno la ayuda humanitaria, históricamente es el pueblo unido quien ha podido superar las crisis, ojalá que una vez más demostremos que los mexicanos seguimos siendo solidarios.



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