/ sábado 5 de septiembre de 2020

La primera imprenta en México

La calle de Moneda fue el centro tectónico de la fusión de dos culturas, después de la conquista de España sobre territorio Azteca. En esa calle fue instalada la primera imprenta. En el antiguo Palacio del Arzobispado (hoy Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público), quedó instalada la primera imprenta de México.

Fray Juan de Zumárraga fue quién solicitó -con el apoyo de Antonio de Mendoza-, a los reyes de España, que se trajera a estas tierras una imprenta. El 12 de junio de 1539, se firmó el documento mediante el cual se protocolizó la llegada de la moderna herramienta para imprimir el evangelio, con el cual se conquistaría espiritualmente a la Nueva España.

El alemán Juan Cromberger cedió los poderes de su instrumento mecánico al italiano Juan Pablos para que éste trasladara e instalara en el nuevo mundo esta maravilla. La llegada de la imprenta a México en el mes de septiembre de 1539, fue una de las fechas más alegres para los frailes evangelizadores y autoridades en general. Esta herramienta no solo fue la primera en Nueva España, fue la primera en América Latina.

No se sabe con certeza cuál fue el primer libro impreso en la Nueva España; sin embargo, en la Biblioteca Nacional de España se conservan tres páginas del Manual de Adultos, impreso en 1540 en el taller de Juan Pablos; otros afirman que el primer libro impreso en México fue la “Breve y más compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana que contiene las cosas más necesarias de la sancta fe catholica” impreso bajo la firma de Cromberger.

Durante la primera etapa de la imprenta en México, lo que se imprimió fueron libros de orden religioso. En 1548, Juan Pablos enfrentó serios problemas económicos, entonces se dio a la tarea de imprimir Ordenanzas y compilación de leyes, el primer libro que no era religioso en la Nueva España.

Con ello la actividad creció y se lograron imprimir ¡80 obras! Y Juan Pablos, tuvo que abrir una sucursal que ubicó en Tlatelolco. Luego Puebla tuvo su imprenta y posteriormente Oaxaca. Y ya en la independencia, el cura Morelos tenía en su propio taller ambulante para escribir sus proclamas y, el Ejército Trigarante también utilizó su imprenta itinerante.

El impacto de la imprenta en México fue grande y obligó a las autoridades a que se escribiera tanto en español, latín y náhuatl toda actividad que tuviera que ver con el desarrollo de la sociedad. La imprenta en México también, como muchas otras cosas, llegó de lejos para quedarse entre nosotros y ser parte fundamental de nuestra vida diaria…

La calle de Moneda fue el centro tectónico de la fusión de dos culturas, después de la conquista de España sobre territorio Azteca. En esa calle fue instalada la primera imprenta. En el antiguo Palacio del Arzobispado (hoy Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público), quedó instalada la primera imprenta de México.

Fray Juan de Zumárraga fue quién solicitó -con el apoyo de Antonio de Mendoza-, a los reyes de España, que se trajera a estas tierras una imprenta. El 12 de junio de 1539, se firmó el documento mediante el cual se protocolizó la llegada de la moderna herramienta para imprimir el evangelio, con el cual se conquistaría espiritualmente a la Nueva España.

El alemán Juan Cromberger cedió los poderes de su instrumento mecánico al italiano Juan Pablos para que éste trasladara e instalara en el nuevo mundo esta maravilla. La llegada de la imprenta a México en el mes de septiembre de 1539, fue una de las fechas más alegres para los frailes evangelizadores y autoridades en general. Esta herramienta no solo fue la primera en Nueva España, fue la primera en América Latina.

No se sabe con certeza cuál fue el primer libro impreso en la Nueva España; sin embargo, en la Biblioteca Nacional de España se conservan tres páginas del Manual de Adultos, impreso en 1540 en el taller de Juan Pablos; otros afirman que el primer libro impreso en México fue la “Breve y más compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana que contiene las cosas más necesarias de la sancta fe catholica” impreso bajo la firma de Cromberger.

Durante la primera etapa de la imprenta en México, lo que se imprimió fueron libros de orden religioso. En 1548, Juan Pablos enfrentó serios problemas económicos, entonces se dio a la tarea de imprimir Ordenanzas y compilación de leyes, el primer libro que no era religioso en la Nueva España.

Con ello la actividad creció y se lograron imprimir ¡80 obras! Y Juan Pablos, tuvo que abrir una sucursal que ubicó en Tlatelolco. Luego Puebla tuvo su imprenta y posteriormente Oaxaca. Y ya en la independencia, el cura Morelos tenía en su propio taller ambulante para escribir sus proclamas y, el Ejército Trigarante también utilizó su imprenta itinerante.

El impacto de la imprenta en México fue grande y obligó a las autoridades a que se escribiera tanto en español, latín y náhuatl toda actividad que tuviera que ver con el desarrollo de la sociedad. La imprenta en México también, como muchas otras cosas, llegó de lejos para quedarse entre nosotros y ser parte fundamental de nuestra vida diaria…

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