/ miércoles 18 de septiembre de 2019

Recolectores, esenciales para preservación de los Hongos

Cada especie de hongo comestible tiene su gemelo tóxico, conocido como "hongo loco"por lo que es importante saber identificarlos

Los recolectores de hongos en el valle de Tulancingo, tienen una gran importancia en la preservación del conocimiento, usos y temporadas de esta especie que crece en la región.

“La importancia del recolector es de primer orden, ellos son los portadores de esa cultura milenaria, tienen las nociones de como recolectar un hongo, en que épocas salen, bajo que árbol, en que sustrato o en que tronco”, comentó Carlos Briones Pérez, Biólogo especialista en Etnomicología.

El Valle está rodeado de una gran cantidad de bosques, lo que permite el crecimiento de diversas especies de hongos silvestres, que son comercializados, preservados y consumidos por un importante grupo de personas dispersas por todas las comunidades.

Acaxochitlán es un municipio de los que más practica el oficio de la recolección de hongos, representa un núcleo muy importante, y de los que más conocimiento tiene acerca de estas especies.

“Por una parte están los recolectores que practican la parte del comercio, que son los más conspicuos que van a las plazas principales a vender y los que practican la recolección para auto consumo, que casi no se dejan ver”, dijo Briones Pérez.

Son mujeres las que principalmente se dedican a la recolección, y como ejemplo esta la comunidad indígena de Los Reyes Coatlán, en Acaxochitlán, donde al menos 60 familias realizan esta actividad, pero existen muchas más, afirmó el entrevistado.

Por su ubicación altitudinal y geográfica, prosperan en un ambiente poblado por bosques de pino-encino.

Entre las prácticas más tradicionales que realizan, está el cortar el hongo y dejar la patita para que el año siguiente salga, e incluso antes de cortarlo hay quienes les pegan en la parte superior para que caiga la semilla, lo que permite que haya hongos la próxima temporada.

En la región se conocen cerca de 50 especies de hongos, pero existen muchas más, con 70 nombres en náhuatl como en español.

“Muchos de esos nombres se asociación a características de cómo se encuentra el hongo en el ecosistema, por ejemplo, si el hongo crece debajo del ocote es el Hongo de ocote, si tiene forma de oreja de ratón le ponen ese nombre”, continuó el entrevistado.

Todas las especies son comestibles, aunque la tradición indica que cada especie comestible tienen su “gemelo malo” o venenoso, y son identificados con el mismo nombre, pero añadiendo el adjetivo “loco”.

Lo cual no es privativo solo de Acaxochitlán, ya que en la zona de Romeros se le llaman de la misma forma a las especies que son toxicas.

“Para ellos el hongo toxico es el hongo loco. Un ejemplo es el Citlalnanacatl, que a pesar de que no tiene un uso es considerado dentro de los tóxicos”, concluyó el biólogo.

Entre otros usos de los hongos silvestres está el medicinal, además del uso como mercancía y autoconsumo, que se da en las temporadas de lluvias principalmente.

Los recolectores de hongos en el valle de Tulancingo, tienen una gran importancia en la preservación del conocimiento, usos y temporadas de esta especie que crece en la región.

“La importancia del recolector es de primer orden, ellos son los portadores de esa cultura milenaria, tienen las nociones de como recolectar un hongo, en que épocas salen, bajo que árbol, en que sustrato o en que tronco”, comentó Carlos Briones Pérez, Biólogo especialista en Etnomicología.

El Valle está rodeado de una gran cantidad de bosques, lo que permite el crecimiento de diversas especies de hongos silvestres, que son comercializados, preservados y consumidos por un importante grupo de personas dispersas por todas las comunidades.

Acaxochitlán es un municipio de los que más practica el oficio de la recolección de hongos, representa un núcleo muy importante, y de los que más conocimiento tiene acerca de estas especies.

“Por una parte están los recolectores que practican la parte del comercio, que son los más conspicuos que van a las plazas principales a vender y los que practican la recolección para auto consumo, que casi no se dejan ver”, dijo Briones Pérez.

Son mujeres las que principalmente se dedican a la recolección, y como ejemplo esta la comunidad indígena de Los Reyes Coatlán, en Acaxochitlán, donde al menos 60 familias realizan esta actividad, pero existen muchas más, afirmó el entrevistado.

Por su ubicación altitudinal y geográfica, prosperan en un ambiente poblado por bosques de pino-encino.

Entre las prácticas más tradicionales que realizan, está el cortar el hongo y dejar la patita para que el año siguiente salga, e incluso antes de cortarlo hay quienes les pegan en la parte superior para que caiga la semilla, lo que permite que haya hongos la próxima temporada.

En la región se conocen cerca de 50 especies de hongos, pero existen muchas más, con 70 nombres en náhuatl como en español.

“Muchos de esos nombres se asociación a características de cómo se encuentra el hongo en el ecosistema, por ejemplo, si el hongo crece debajo del ocote es el Hongo de ocote, si tiene forma de oreja de ratón le ponen ese nombre”, continuó el entrevistado.

Todas las especies son comestibles, aunque la tradición indica que cada especie comestible tienen su “gemelo malo” o venenoso, y son identificados con el mismo nombre, pero añadiendo el adjetivo “loco”.

Lo cual no es privativo solo de Acaxochitlán, ya que en la zona de Romeros se le llaman de la misma forma a las especies que son toxicas.

“Para ellos el hongo toxico es el hongo loco. Un ejemplo es el Citlalnanacatl, que a pesar de que no tiene un uso es considerado dentro de los tóxicos”, concluyó el biólogo.

Entre otros usos de los hongos silvestres está el medicinal, además del uso como mercancía y autoconsumo, que se da en las temporadas de lluvias principalmente.

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