/ lunes 25 de marzo de 2024

Tulancingo, cuna de grandes luchadores 

Ciclón Veloz, El Cazador, El Impostor, El Carnicero, El Gato Cruz y otros gladiadores forman parte del colectivo tulancinguense

Tulancingo es una ciudad que se distingue a nivel nacional en el arte, la gastronomía, la cultura y de una forma sobresaliente, en el deporte.

No solo por los grandes atletas que han nacido en la Ciudad de los Satélites sino que durante el siglo pasado, el municipio gozó de una gran popularidad en cuanto a la lucha libre, el deporte mexicano por excelencia.

Y es que además de EL Santo, el ícono mexicano del pancracio y de las películas de luchadores, Tulancingo fue la casa de gladiadores que hoy en día forman parte de la cultura popular del municipio.

El primer gran campeón que dio Tulancingo fue Ciclón Veloz aunque la cuna pura sangre de luchadores no terminó ahí claramente, pues le siguieron El Santo, Black Guzmán quien realizó su carrera a los Estados Unidos, Ignacio Gómez “El Nazi” que particpó en películas del Enmascarado de Plata, El Cazador, El Impostor, El Renacido, Mujer Vampiro, Leopardo Dorado, El Carnicero de Tulancingo, Black Piston, y Águila Solitaria.

Fausto Nicolás Veloz Gallardo, mejor conocido como “Ciclón Veloz”, está considerado como uno de los primeros gladiadores del pancracio mexicano en la década de 1930.

Fue con él con quien El Santo tuvo su debut un 26 de julio de 1942 en la Arena México, además de Blue Demon en 1948, pelea que ganó el tulancinguense tras la descalificación del principiante en tan solo dos caídas.

La primera función de luchas llegó a México el 21 de septiembre de 1933 gracias a Don Salvador Lutteroth González, hecho que cambió para siempre la cultura del país y el municipio, pues un año después, un joven de 16 años llamado Rodolfo Guzmán Huerta convenció a sus hermanos de hacerse luchadores y llevar el deporte a Tulancingo.

Aproximadamente en 1938, Rodolfo Guzmán bajo su segundo nombre de luchador Rudy Guzmán y sus hermanos, Miguel “Black” Guzman y Javier “Jimmy” Guzmán comenzaron a promocionar la Arena Afición donde realizaban eventos de lucha libre.

En la época de los años 50´s, el hermano de El Santo, Black Guzmán abrió su propia arena de luchas que llevaba su nombre sin embargo, fue clausurada porque al ser el espacio muy pequeño hubo una riña entre un luchador y un aficionado, donde el luchador terminó en la cárcel.

No obstante, el cuadrilátero más longevo y que más historias para contar tiene es el de la Arena Libertad, obra del pachuqueño Héctor “El Güero” Vega edificada en 1959 en la esquina de Libertad con Juárez, y aunque ha tenido diferentes ubicaciones, desde 1970 sigue en pie en la calle primero de mayo.

El Impostor de Tulancingo, quien lleva más de 40 años como luchador, en 1984 inició a practicar este noble deporte con programas de lucha libre oficiales, debutó en la extinta Arena Libertad del municipio.

En un inicio, Pedro Vega Escorcia a veces reemplazaba a otros luchadores que no llegaban a la función y tenía que colocarse la indumentaria de ellos, esta situación le valió también para ser llamado El Impostor.

El luchador “Amenaza Negra” de Tulancingo fue su primer instructor, además de El Tarzán de Tulancingo, El Bronco, El Tigre Moy, El Maruzzo y Sangre Guerrera, quienes entrenaban en la Arena Libertad.

Además que, accidentalmente algunos de los promotores con los que se presentaba olvidaban su nombre artístico y antes de subir al cuadrilátero, terminaban presentándolo como El Impostor de Tulancingo.

Un importante hecho a destacar de esta gran leyenda del cuadrilátero tulancinguense es que, oficialmente, desde 1987 usa el nombre de El Impostor con una licencia que mantiene vigente hasta el día de hoy.

Sin duda alguna, otro de los grandes de la lucha tulancinguense es El Cazador, Luis López, un personaje que también se dedicó a este noble deporte por 40 años y aunque es nacido en el estado de Morelos, su corazón es tulancinguense.

Hace más de 30 años llegó a la Ciudad de los Satélites en busca de su madre, pero este lugar se ganó su corazón. Su inspiración para entrar a este deporte vino de las revistas de segunda mano en donde veía al Rayo de Jalisco, Ciclón Veloz, El Solitario y otras figuras grandes, usando buena ropa y manejando los mejores automóviles.

Gracias a su ardua preparación y movimientos en el pancracio fue premiado como la Revelación en la Arena Neza en 1984, trofeo que viaja con él por todos lados, además, obtuvo varios cinturones de peso pluma a ligero welter y su licencia como luchador.

Su nombre Cazador Indio nació en una gira en Monterrey de una revista de vaqueros contra indios y su vestimenta se acopla también al nombre. La vez que Luis López probó el sabor amargo de la derrota, fue cuando perdió su máscara en 1994 contra uno de sus grandes rivales: Estelaris.

Otro de los grandes luchadores de notable trayectoria es Águila Solitaria, aunque por nacimiento es de Cuautepec de Hinojosa, su nombre resuena en los espacios luchísticos de Tulancingo.

No obstante, su carrera comenzó en la Ciudad de México donde tras realizar diversos oficios, llegó a Teléfonos de México y ahí conoció a quien lo invitaría a practicar este deporte.

A los 25 años de edad fue su debut en el cuadrilátero tras hacer el examen donde se afilió al sindicato de luchadores y empezó a luchar en plazas como Tulancingo, Xalapa y después a la Empresa Mexicana de Lucha Libre, ahora Consejo Mundial (CMLL).

Hoy en día, el Águila Solitaria es un referente de la lucha nacional mexicana pues cuenta con 20 máscaras ganadas en apuestas de “tapas” y fue campeón nacional e internacional en la división Welter.

Pareciera que la sangre luchadora va en las venas de los tulancinguenses, pues solo se hizo mención de algunos de los nombres más sonados de este deporte sin embargo, la lista es mucho más extensa.

Durante la segunda mitad del siglo XX, en Tulancingo se vivió un auge de luchadores que forman parte del recuerdo de los tulancinguenses que acudieron a la Arena Libertad a ver espectáculos de este tipo, un ejemplo de ello son: El Carnicero, quien luchó contra Blue Demon, Mil Máscaras, El Santo y el Hijo del Santo; El Copetes quien se dedicaba a ser bombero durante el día y El Gato Cruz, entre otros.


Tulancingo es una ciudad que se distingue a nivel nacional en el arte, la gastronomía, la cultura y de una forma sobresaliente, en el deporte.

No solo por los grandes atletas que han nacido en la Ciudad de los Satélites sino que durante el siglo pasado, el municipio gozó de una gran popularidad en cuanto a la lucha libre, el deporte mexicano por excelencia.

Y es que además de EL Santo, el ícono mexicano del pancracio y de las películas de luchadores, Tulancingo fue la casa de gladiadores que hoy en día forman parte de la cultura popular del municipio.

El primer gran campeón que dio Tulancingo fue Ciclón Veloz aunque la cuna pura sangre de luchadores no terminó ahí claramente, pues le siguieron El Santo, Black Guzmán quien realizó su carrera a los Estados Unidos, Ignacio Gómez “El Nazi” que particpó en películas del Enmascarado de Plata, El Cazador, El Impostor, El Renacido, Mujer Vampiro, Leopardo Dorado, El Carnicero de Tulancingo, Black Piston, y Águila Solitaria.

Fausto Nicolás Veloz Gallardo, mejor conocido como “Ciclón Veloz”, está considerado como uno de los primeros gladiadores del pancracio mexicano en la década de 1930.

Fue con él con quien El Santo tuvo su debut un 26 de julio de 1942 en la Arena México, además de Blue Demon en 1948, pelea que ganó el tulancinguense tras la descalificación del principiante en tan solo dos caídas.

La primera función de luchas llegó a México el 21 de septiembre de 1933 gracias a Don Salvador Lutteroth González, hecho que cambió para siempre la cultura del país y el municipio, pues un año después, un joven de 16 años llamado Rodolfo Guzmán Huerta convenció a sus hermanos de hacerse luchadores y llevar el deporte a Tulancingo.

Aproximadamente en 1938, Rodolfo Guzmán bajo su segundo nombre de luchador Rudy Guzmán y sus hermanos, Miguel “Black” Guzman y Javier “Jimmy” Guzmán comenzaron a promocionar la Arena Afición donde realizaban eventos de lucha libre.

En la época de los años 50´s, el hermano de El Santo, Black Guzmán abrió su propia arena de luchas que llevaba su nombre sin embargo, fue clausurada porque al ser el espacio muy pequeño hubo una riña entre un luchador y un aficionado, donde el luchador terminó en la cárcel.

No obstante, el cuadrilátero más longevo y que más historias para contar tiene es el de la Arena Libertad, obra del pachuqueño Héctor “El Güero” Vega edificada en 1959 en la esquina de Libertad con Juárez, y aunque ha tenido diferentes ubicaciones, desde 1970 sigue en pie en la calle primero de mayo.

El Impostor de Tulancingo, quien lleva más de 40 años como luchador, en 1984 inició a practicar este noble deporte con programas de lucha libre oficiales, debutó en la extinta Arena Libertad del municipio.

En un inicio, Pedro Vega Escorcia a veces reemplazaba a otros luchadores que no llegaban a la función y tenía que colocarse la indumentaria de ellos, esta situación le valió también para ser llamado El Impostor.

El luchador “Amenaza Negra” de Tulancingo fue su primer instructor, además de El Tarzán de Tulancingo, El Bronco, El Tigre Moy, El Maruzzo y Sangre Guerrera, quienes entrenaban en la Arena Libertad.

Además que, accidentalmente algunos de los promotores con los que se presentaba olvidaban su nombre artístico y antes de subir al cuadrilátero, terminaban presentándolo como El Impostor de Tulancingo.

Un importante hecho a destacar de esta gran leyenda del cuadrilátero tulancinguense es que, oficialmente, desde 1987 usa el nombre de El Impostor con una licencia que mantiene vigente hasta el día de hoy.

Sin duda alguna, otro de los grandes de la lucha tulancinguense es El Cazador, Luis López, un personaje que también se dedicó a este noble deporte por 40 años y aunque es nacido en el estado de Morelos, su corazón es tulancinguense.

Hace más de 30 años llegó a la Ciudad de los Satélites en busca de su madre, pero este lugar se ganó su corazón. Su inspiración para entrar a este deporte vino de las revistas de segunda mano en donde veía al Rayo de Jalisco, Ciclón Veloz, El Solitario y otras figuras grandes, usando buena ropa y manejando los mejores automóviles.

Gracias a su ardua preparación y movimientos en el pancracio fue premiado como la Revelación en la Arena Neza en 1984, trofeo que viaja con él por todos lados, además, obtuvo varios cinturones de peso pluma a ligero welter y su licencia como luchador.

Su nombre Cazador Indio nació en una gira en Monterrey de una revista de vaqueros contra indios y su vestimenta se acopla también al nombre. La vez que Luis López probó el sabor amargo de la derrota, fue cuando perdió su máscara en 1994 contra uno de sus grandes rivales: Estelaris.

Otro de los grandes luchadores de notable trayectoria es Águila Solitaria, aunque por nacimiento es de Cuautepec de Hinojosa, su nombre resuena en los espacios luchísticos de Tulancingo.

No obstante, su carrera comenzó en la Ciudad de México donde tras realizar diversos oficios, llegó a Teléfonos de México y ahí conoció a quien lo invitaría a practicar este deporte.

A los 25 años de edad fue su debut en el cuadrilátero tras hacer el examen donde se afilió al sindicato de luchadores y empezó a luchar en plazas como Tulancingo, Xalapa y después a la Empresa Mexicana de Lucha Libre, ahora Consejo Mundial (CMLL).

Hoy en día, el Águila Solitaria es un referente de la lucha nacional mexicana pues cuenta con 20 máscaras ganadas en apuestas de “tapas” y fue campeón nacional e internacional en la división Welter.

Pareciera que la sangre luchadora va en las venas de los tulancinguenses, pues solo se hizo mención de algunos de los nombres más sonados de este deporte sin embargo, la lista es mucho más extensa.

Durante la segunda mitad del siglo XX, en Tulancingo se vivió un auge de luchadores que forman parte del recuerdo de los tulancinguenses que acudieron a la Arena Libertad a ver espectáculos de este tipo, un ejemplo de ello son: El Carnicero, quien luchó contra Blue Demon, Mil Máscaras, El Santo y el Hijo del Santo; El Copetes quien se dedicaba a ser bombero durante el día y El Gato Cruz, entre otros.


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