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Impiden embargo

  • Rosalia Maldonado
  • en Regional

TEPEJI DEL RÍO, Hgo.- Como una burla y falta de capacidad calificó Magdalena Aguilar Aguilar la actuación de funcionarios de la Junta de Conciliación y Arbitraje que acudieron el fin de semana a ejecutar una diligencia de embargo precautorio contra la empresa Tropisol, propiedad del empresario Salomón Fayek Rayek, y no lo pudieron hacer, pues el edificio está vacío, porque cambiaron la maquinaria a otro lugar y se negaron a acudir ahí argumentando que en el oficio solo se consignó un domicilio fiscal.
Marlene Aguilar encabeza a un grupo de 40 extrabajadoras que están exigiendo a Salomón Fayek les pague su liquidación. El empresario se declaró en quiebra, aseguran, solamente para no tener que pagarles lo que por ley les corresponde, una vez que las despidió, lo cual, acusan, fue una maniobra, porque abrió otra empresa con una razón social diferente.
Las trabajadoras señalan que el empresario les prometió que les pagaría y las trae vuelta y vuelta con la finalidad de que se venciera el término legal que tenían para reclamar, pero no se dejaron engañar y ahora que la autoridad laboral ha decretado un embargo precautorio, los funcionarios acuden a un lugar que ya está vacío y aun cuando se les informó que la maquinaria ya había sido enviada a una nave rentada, pues está usando la fábrica como bodega de desechos y de producto terminado, no consignaron en el oficio la nueva dirección fiscal.
Acusaron ineptitud de la Junta de Conciliación y Arbitraje y también de su representante sindical Hilario Bernal, pues dijeron él tenía conocimiento de que antes de ser despedidas en octubre de 2016, la empresa les retenía sueldos y les quitaron prestaciones como apoyo a canasta básica, bono de puntualidad, por ello hicieron un paro técnico, y derivado de este, despidieron a más de 40 trabajadoras, se cambiaron de planta y cerraron la empresa, además de cambiarse de razón social, y nada hizo.
Derivado de negociaciones, el apoderado de la empresa se comprometió a hacer el pago de lo que se les adeudaba, en un 80 por ciento, lo que aceptaron la mayoría de las trabajadoras, programándolo para el 23 de enero de 2017, con la penalización que puso Conciliación y Arbitraje, de que si incumplía el convenio debía pagar un día de salario mínimo por cada día que no pagara, pero sigue sin solventar el pago y nadie lo obliga.
Asimismo, dijo que el sindicato nacional que las representa tampoco las ha defendido, a pesar de que por años pagaron sus cuotas al organismo, y refirieron que el líder nacional Miguel Ángel Tapia Davila se ha molestado con las extrabajadoras debido que por su cuenta iniciaron las demandas y les han dado seguimiento.
Magdalena Aguilar pidió a la Junta de Conciliación de Arbitraje actuar con seriedad.
Ironizó que si el líder sindical Hilario Bernal no está a favor de la empresa, es un inepto para mí, porque no hace nada para defendernos; no hace nada por sacar a la gente de este atolladero.
Y agregó: “Supuestamente el sindicato nacional nos asignó un abogado, supuestamente porque dicho abogado es la hora que no se presenta.
“Me indica Miguel Ángel Tapia Dávila, que es superior a este líder sindical que tenemos, que él ya habló con el patrón, que él ya nos asignó el abogado, que ya pidió la ejecución del convenio, y hace ocho días que estuve con el presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, hablé con él (Tapia Dávila) y hasta se molestó que porque actuábamos nosotros, que él ya lo iba a hacer”.