/ miércoles 2 de septiembre de 2020

Detectan en Perú 303 fiestas ilegales

En el país se aceleró la pandemia debido a estas reuniones, el gobierno pelea por erradicarlas, pero las campañas de prevención han sido criticadas

LIMA. Ni el alto número de fallecidos ni su lamentable quinto lugar mundial en número de contagios han evitado que, en Lima, cientos de personas se hayan saltado las medidas de orden público dictadas por el gobierno y hayan celebrado 303 reuniones sociales ilegales.

Así lo dio a conocer la Policía Nacional de Perú, que presentó un recuento de las intervenciones a reuniones sociales ilegales realizadas en Lima y Callao desde que el gobierno dispuso el estado de emergencia nacional, el 16 de marzo pasado para evitar la propagación del mal.

Según dicha información, un total de dos mil 246 adultos y 101 menores fueron intervenidos incumpliendo las normas de orden público y seguridad establecidas por el Ejecutivo de Martín Vizcarra.

REUNIONES IRRESPONSABLES

Las reuniones sociales en el país se han puesto en el ojo público luego de que el 22 de agosto, 13 personas perdieron la vida en una estampida, durante una redada policial, dentro de la limeña discoteca Thomas Bar, en la que se celebraba una fiesta clandestina con 120 personas en su interior.

El suceso puso en tela de juicio la efectividad de las campañas de comunicación implementadas por el gobierno. La primera, llevada a cabo al inicio de la pandemia, tuvo el eslogan de "Quédate en casa", para pasar luego, en la fase 1 de la reactivación económica, al "Primero tu salud".

Como respuesta a las críticas de líderes de opinión y un grueso de la ciudadanía, el gobierno lanzó este domingo la campaña

"El virus no mata solo", haciendo un llamado a la reflexión de aquellos "irresponsables", como calificó el mandatario Martín Vizcarra a quienes no acatan las medidas establecidas pro la pandemia.

"Esta campaña de comunicación está dirigida a las personas irresponsables, que siguen sin acatar las disposiciones del gobierno, que siguen concurriendo a discotecas, a cumpleaños, a las pichanguitas de fútbol, o aquellas que siguen sin respetar el distanciamiento social, sin llevar mascarillas", afirmó durante el fin de semana el presidente Vizcarra al explicar el objetivo de este esfuerzo.

EFE

Sin embargo, apenas horas después de haber lanzado la campaña y con los ministros explicando públicamente sus objetivos, las críticas a la misma no han dejado de arreciar, sobre todo por su incapacidad para poder calar en el imaginario colectivo peruano.

"En Perú pasan varias cosas para explicar lo que sucede en este campo, desde cosas estructurales a las conductas ciudadanas (...) Ésta es una sociedad donde predomina la informalidad, no sólo en sentido económico, sino que todos los grupos sociales tienen muy poca disciplina en la forma de hacer las cosas", apuntó el sociólogo peruano Sandro Venturo.

Para el analista, la campaña, si bien era necesaria para "alarmar" a la ciudadanía y que esta se comprometa a tomar medidas, ha fallado al apuntar más hacia "la estigmatización de los cómplices, los antisociales y los irresponsables".

"Así, al estigmatizar a un grupo, la campaña va a hacer que todos piensen que eso no es para mí, que va para otros 'antisociales'...Trata a la población como irresponsable o asesina, y así, lejos de ponernos en guardia, refuerza acusaciones que la gente no va a aceptar", resumió.

Pese a que la cifra de intervenciones policiales es de unos cuantos cientos, el desacato ciudadano a las medidas de prevención y contención del virus podría ser mucho mayor, si se toma en cuenta el número de denuncias telefónicas realizadas al 105, número de la policía. Según este registro, se denunciaron un total de mil 825 reuniones sociales ilegales, de las cuales mil 386 se realizaron sólo en agosto.

"VIVIR CON EL VIRUS"

Por su parte, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, aseguró que el país ingresó a un momento en el que se convivirá con el vi- rus por largo tiempo.

"Estamos entrando al momento en que vamos a vivir con el virus largo tiempo. Tenemos que acostumbrarnos a esta forma de vivir. Tenemos para varios meses.

Las cifras van a ir bajando, tanto de afectados como fallecidos, y luego se van a estabilizar en algún punto, pero el virus seguirá circulando entre nosotros", anotó.

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Así lo dio a conocer la Policía Nacional de Perú, que presentó un recuento de las intervenciones a reuniones sociales ilegales realizadas en Lima y Callao desde que el gobierno dispuso el estado de emergencia nacional, el 16 de marzo pasado para evitar la propagación del mal.

Según dicha información, un total de dos mil 246 adultos y 101 menores fueron intervenidos incumpliendo las normas de orden público y seguridad establecidas por el Ejecutivo de Martín Vizcarra.

REUNIONES IRRESPONSABLES

Las reuniones sociales en el país se han puesto en el ojo público luego de que el 22 de agosto, 13 personas perdieron la vida en una estampida, durante una redada policial, dentro de la limeña discoteca Thomas Bar, en la que se celebraba una fiesta clandestina con 120 personas en su interior.

El suceso puso en tela de juicio la efectividad de las campañas de comunicación implementadas por el gobierno. La primera, llevada a cabo al inicio de la pandemia, tuvo el eslogan de "Quédate en casa", para pasar luego, en la fase 1 de la reactivación económica, al "Primero tu salud".

Como respuesta a las críticas de líderes de opinión y un grueso de la ciudadanía, el gobierno lanzó este domingo la campaña

"El virus no mata solo", haciendo un llamado a la reflexión de aquellos "irresponsables", como calificó el mandatario Martín Vizcarra a quienes no acatan las medidas establecidas pro la pandemia.

"Esta campaña de comunicación está dirigida a las personas irresponsables, que siguen sin acatar las disposiciones del gobierno, que siguen concurriendo a discotecas, a cumpleaños, a las pichanguitas de fútbol, o aquellas que siguen sin respetar el distanciamiento social, sin llevar mascarillas", afirmó durante el fin de semana el presidente Vizcarra al explicar el objetivo de este esfuerzo.

EFE

Sin embargo, apenas horas después de haber lanzado la campaña y con los ministros explicando públicamente sus objetivos, las críticas a la misma no han dejado de arreciar, sobre todo por su incapacidad para poder calar en el imaginario colectivo peruano.

"En Perú pasan varias cosas para explicar lo que sucede en este campo, desde cosas estructurales a las conductas ciudadanas (...) Ésta es una sociedad donde predomina la informalidad, no sólo en sentido económico, sino que todos los grupos sociales tienen muy poca disciplina en la forma de hacer las cosas", apuntó el sociólogo peruano Sandro Venturo.

Para el analista, la campaña, si bien era necesaria para "alarmar" a la ciudadanía y que esta se comprometa a tomar medidas, ha fallado al apuntar más hacia "la estigmatización de los cómplices, los antisociales y los irresponsables".

"Así, al estigmatizar a un grupo, la campaña va a hacer que todos piensen que eso no es para mí, que va para otros 'antisociales'...Trata a la población como irresponsable o asesina, y así, lejos de ponernos en guardia, refuerza acusaciones que la gente no va a aceptar", resumió.

Pese a que la cifra de intervenciones policiales es de unos cuantos cientos, el desacato ciudadano a las medidas de prevención y contención del virus podría ser mucho mayor, si se toma en cuenta el número de denuncias telefónicas realizadas al 105, número de la policía. Según este registro, se denunciaron un total de mil 825 reuniones sociales ilegales, de las cuales mil 386 se realizaron sólo en agosto.

"VIVIR CON EL VIRUS"

Por su parte, la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, aseguró que el país ingresó a un momento en el que se convivirá con el vi- rus por largo tiempo.

"Estamos entrando al momento en que vamos a vivir con el virus largo tiempo. Tenemos que acostumbrarnos a esta forma de vivir. Tenemos para varios meses.

Las cifras van a ir bajando, tanto de afectados como fallecidos, y luego se van a estabilizar en algún punto, pero el virus seguirá circulando entre nosotros", anotó.

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