/ miércoles 1 de julio de 2020

Muerte por Covid-19: “duelo traumático”

Rocío Tello afirmó que la pandemia “exige brutalmente ser resiliente”

La pandemia del nuevo coronavirus “exige brutalmente ser resiliente” a la muerte de un familiar por la enfermedad, ante el hecho de no poder despedirse, aseguró la tanatóloga, Rocío Tello.

Reflexionó acerca de las enseñanzas que nos está dejando en Hidalgo, el Covid-19, respecto al deceso y posterior luto por la irreparable pérdida del pariente o persona cercana a uno: “sabemos que somos mortales” y en México la educación no nos ha enseñado eso, creemos en “toda la vida” y que no se va a extinguir.

Por eso recomendó escribir una carta para nuestro paciente ante la posibilidad que sucumba al coronavirus, para que se la hagan llegar y en ella despedirse, o si no podemos hacerlo en vida, cuando muera redactarla y junto a una foto o pertenencia, “quemarlos”.

También se puede hacer uso de los avances tecnológicos en comunicación, existen los rosarios y hasta bendiciones virtuales; se trata de una “muerte casi súbita” y no lo ves para despedirte, lo escuchas o ves por una llamada o videollamada, no te permiten el adiós, subrayó.

“Somos seres sociales, necesitamos conectar para despedirnos” y hoy un deceso por la pandemia “es un duelo traumático y desautorizado” y al cerebro le cuesta más trabajo cerrar ese ciclo para seguir con la vida y la usencia del familiar o amigo, por ello, después del Covid-19 “no somos los mismos” y la aceptación de la realidad es el vacío del que se fue: aceptarlo, adaptarnos y avanzar.

Recordó que la reacción de la gente ante el nuevo virus es diferente, como el caso en Valle del Mezquital, donde la suegra, el suegro y el marido murieron por la patología, y apenas salía de su aislamiento la hoy viuda, cuando sus vecinos amenazaron con quemar la vivienda con ella dentro “para que se acabara” el contagio.

La pandemia del nuevo coronavirus “exige brutalmente ser resiliente” a la muerte de un familiar por la enfermedad, ante el hecho de no poder despedirse, aseguró la tanatóloga, Rocío Tello.

Reflexionó acerca de las enseñanzas que nos está dejando en Hidalgo, el Covid-19, respecto al deceso y posterior luto por la irreparable pérdida del pariente o persona cercana a uno: “sabemos que somos mortales” y en México la educación no nos ha enseñado eso, creemos en “toda la vida” y que no se va a extinguir.

Por eso recomendó escribir una carta para nuestro paciente ante la posibilidad que sucumba al coronavirus, para que se la hagan llegar y en ella despedirse, o si no podemos hacerlo en vida, cuando muera redactarla y junto a una foto o pertenencia, “quemarlos”.

También se puede hacer uso de los avances tecnológicos en comunicación, existen los rosarios y hasta bendiciones virtuales; se trata de una “muerte casi súbita” y no lo ves para despedirte, lo escuchas o ves por una llamada o videollamada, no te permiten el adiós, subrayó.

“Somos seres sociales, necesitamos conectar para despedirnos” y hoy un deceso por la pandemia “es un duelo traumático y desautorizado” y al cerebro le cuesta más trabajo cerrar ese ciclo para seguir con la vida y la usencia del familiar o amigo, por ello, después del Covid-19 “no somos los mismos” y la aceptación de la realidad es el vacío del que se fue: aceptarlo, adaptarnos y avanzar.

Recordó que la reacción de la gente ante el nuevo virus es diferente, como el caso en Valle del Mezquital, donde la suegra, el suegro y el marido murieron por la patología, y apenas salía de su aislamiento la hoy viuda, cuando sus vecinos amenazaron con quemar la vivienda con ella dentro “para que se acabara” el contagio.

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