En México una de cada diez niñas trabaja

La titular de la Secretaría del Trabajo dice que es inadmisible y harán más inspecciones

Miguel Ángel Ensástigue | El Sol de México

  · martes 8 de diciembre de 2020

Gráfico: Luis Calderón

CDMX. Una de cada diez niñas en México trabajó durante 2019 bajo condiciones inadecuadas o en ocupaciones no permitidas, reveló el Inegi.

En la presentación de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2019, el organismo precisó que al cierre del año pasado, 3.3 millones de niños y niñas trabajaron en el país, lo que representó una tasa de 11.5 por ciento respecto a la población total, que incluye a 28.5 millones de mexicanos entre cinco y 17 años.

En la encuesta previa, correspondiente a 2017, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) detectó que 11 por ciento de la población infantil realizó alguna actividad laboral. En la ENTI 2019, las niñas detallaron que las razones por las que decidieron trabajar fue porque su hogar necesitaba de una aportación económica o de su trabajo en especial, tenían que pagar deudas o, simplemente, por gusto.

También refirieron que fue para pagar su escuela u otros gastos personales, al igual que para aprender un oficio o porque no se encontraban estudiando.

“Los resultados de la ENTI 2019 nos conminan a reforzar las labores inspectivas en contra del trabajo infantil en los sectores de comercio y servicio en los cuales se registró un incremento; no por ligero deja de ser inadmisible”, reconoció Luisa María Alcalde, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

La ENTI 2019 puntualizó que el embarazo, matrimonio, unión y otro tipo de eventos familiares fueron algunas de las razones por las cuales niñas y niños dejaron de asistir a la escuela y en consecuencia decidieron buscar un trabajo. El organismo agregó que los infantes demostraron una falta de interés, aptitud o requisitos para ingresar a estudiar, al igual que la carencia de recursos económicos y por el propio empleo.

¿DÓNDE TRABAJAN?

Según el informe del Inegi, la mayor carga laboral se concentró en los sectores agropecuarios, comercio, servicio, la industria manufacturera y construcción, que están catalogadas como actividades no permitidas, debido al riesgo de las tareas que se desarrollan y acuerdos internacionales con otros organismos.

Aunado a ello, el Inegi detectó que las condiciones de trabajo no fueron las más adecuadas, debido al exceso de horas en el centro laboral, se dieron empleos por debajo de la edad mínima de 15 años o en el peor de los casos, no recibieron alguna remuneración.

En el apartado de horas trabajadas, el Inegi detectó jornadas superiores a 36 horas semanales, mientras que cuatro de cada diez niñas recibieron hasta un salario mínimo por su desempeño.

Si este último punto se aborda desde la perspectiva de los varones, cinco de cada diez recibieron un salario mínimo; sin embargo, existió la posibilidad de obtener hasta dos o más pagos de este tipo por su trabajo.

En la mayoría de los casos, los empleadores fueron familiares, aunque también se observó que un tercero contrató a niñas y niños para desempeñar diversas labores durante el año.

Por otro lado, el Inegi reveló que al menos 1.5 millones de niños y niñas realizaron quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas, es decir, servicios domésticos de carácter peligroso en sus propios hogares sin recibir remuneración.

Dichas tareas fueron catalogadas de esa manera, ya que el horario de trabajo era excesivo, el medio era insalubre o las actividades eran desempeñadas bajo un ambiente peligroso.

En este apartado, las niñas llevaron a cabo la mayor parte de los quehaceres domésticos, lo que, según el instituto dirigido por Julio Santaella, muestra la “tradicional” división sexual del trabajo, con una mayor presencia de niños en otro tipo de tareas ajenas al hogar.

“El trabajo infantil es un problema social multifactorial en el que su erradicación depende del esfuerzo de múltiples instituciones e iniciativas para atacar sus causas estructurales que le dan origen, como la pobreza, exclusión o falta de ingresos, que van orillando a que niñas, niños y adolescentes tengan que desertar de la escuela para contribuir en gastos familiares”, añadió Luisa María Alcalde.

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