/ sábado 18 de enero de 2020

El sitio ya era un infierno

Ayudaron a cuatro personas tiradas en la carretera y sacaron a otras dos del fuego, pero ya nada más pudieron hacer

TLAHUELILPAN.- “A las 18:15 me informaron de un derrame de una toma clandestina en un campo ejidal en los límites de Tlahuelilpan y Tlaxcoapan. Me dijeron que ya las fuerzas de seguridad estaban en el sitio y me quedo pendiente. Minutos después me empezaron a llegar fotografías de que había mucha gente en el lugar y a las 18:50 me solicitan el apoyo porque desgraciadamente ya se había prendido la toma clandestina”.

Así recuerda el Director de Protección Civil y Bomberos de Tlahuelilpan, Ángel Barañano Guerrero, cuando se enteró del siniestro ocurrido el 18 de enero del año pasado, que ha dejado marcados de por vida a los Tlahuelilpenses.

“Al llegar al lugar, lo que me encuentro es mucha gente lesionada por quemaduras, obviamente la prioridad era trasladarlos a los hospitales. En una ambulancia se llevan 8 personas, en otra 7. Y quedo con el personal de seguridad que en ese lugar, donde está la casa de materiales, fuera el punto de concentración de las ambulancias”.

Cuenta que en ese momento muchos ciudadanos que circulaban por el sitio abrieron las puertas de sus vehículos y se llevaban a los heridos, hasta que comenzaron a llegar las ambulancias de otras corporaciones.

Luego ingresó con dos vehículos de bomberos al lugar se siniestro, donde logró sacar a cuatro personas más, aún con vida. Dos que estaban tiradas en la carretera y dos más que estaban donde estaba el fuego. Luego, ya no pudieron hacer nada más.

“Ya era un infierno, la temperatura era muy alta y nos alejamos para empezar a ver cómo íbamos a atacar el incendio”.

El jefe de bomberos asegura que en las capacitaciones que en algún momento les dio Pemex para atacar una conflagración en un ducto, el protocolo indica que si la toma tiene presión no la apagaran porque pueden desencadenar una explosión. Así que vieron pasar el tiempo y cuando el chorro comenzó a bajar de tamaño y presión entraron a extinguirla con apoyo del municipio de Tula y a las 10:45 aproximadamente quedó apagada.

Ángel Barañano comenta que, a raíz de esa situación, ya es más coordinada la atención que se da a las tomas clandestinas. Los municipios se han capacitado más y han buscado tener el equipo adecuado para atender contingencias con hidrocarburo. Y por otro lado, al menos los tlalhuilpenses han entendido la lección ya no se han registrado derrames en el municipio, aunque en otras zonas si.

TLAHUELILPAN.- “A las 18:15 me informaron de un derrame de una toma clandestina en un campo ejidal en los límites de Tlahuelilpan y Tlaxcoapan. Me dijeron que ya las fuerzas de seguridad estaban en el sitio y me quedo pendiente. Minutos después me empezaron a llegar fotografías de que había mucha gente en el lugar y a las 18:50 me solicitan el apoyo porque desgraciadamente ya se había prendido la toma clandestina”.

Así recuerda el Director de Protección Civil y Bomberos de Tlahuelilpan, Ángel Barañano Guerrero, cuando se enteró del siniestro ocurrido el 18 de enero del año pasado, que ha dejado marcados de por vida a los Tlahuelilpenses.

“Al llegar al lugar, lo que me encuentro es mucha gente lesionada por quemaduras, obviamente la prioridad era trasladarlos a los hospitales. En una ambulancia se llevan 8 personas, en otra 7. Y quedo con el personal de seguridad que en ese lugar, donde está la casa de materiales, fuera el punto de concentración de las ambulancias”.

Cuenta que en ese momento muchos ciudadanos que circulaban por el sitio abrieron las puertas de sus vehículos y se llevaban a los heridos, hasta que comenzaron a llegar las ambulancias de otras corporaciones.

Luego ingresó con dos vehículos de bomberos al lugar se siniestro, donde logró sacar a cuatro personas más, aún con vida. Dos que estaban tiradas en la carretera y dos más que estaban donde estaba el fuego. Luego, ya no pudieron hacer nada más.

“Ya era un infierno, la temperatura era muy alta y nos alejamos para empezar a ver cómo íbamos a atacar el incendio”.

El jefe de bomberos asegura que en las capacitaciones que en algún momento les dio Pemex para atacar una conflagración en un ducto, el protocolo indica que si la toma tiene presión no la apagaran porque pueden desencadenar una explosión. Así que vieron pasar el tiempo y cuando el chorro comenzó a bajar de tamaño y presión entraron a extinguirla con apoyo del municipio de Tula y a las 10:45 aproximadamente quedó apagada.

Ángel Barañano comenta que, a raíz de esa situación, ya es más coordinada la atención que se da a las tomas clandestinas. Los municipios se han capacitado más y han buscado tener el equipo adecuado para atender contingencias con hidrocarburo. Y por otro lado, al menos los tlalhuilpenses han entendido la lección ya no se han registrado derrames en el municipio, aunque en otras zonas si.

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