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68 Aniversario de El Sol de Hidalgo

  • Alberto González
  • en Local

Pachuca, Hidalgo.- Estaba nublado el 27 de junio de 1949 cuando apareció el primer ejemplar de El Sol de Hidalgo. Más de 24 mil ejemplares después sigue como diario líder del estado. Cumplimos hoy 68 años.
Muchas historias han leído nuestros más variados lectores dentro de las páginas, tanto hechos de su barrio o colonia, como aquellos que en los ámbitos mundial y nacional han trascendido en sus vidas.
Para quienes formamos parte de esta empresa líder en comunicación en Latinoamérica, es el segundo año que llevamos bajo la dirección de la presidenta de la Organización Editorial Mexicana, Paquita Ramos de Vázquez, luego de que el fundador de la compañía y esposo, don Mario Vázquez Raña, se despidió de esta vida.
Seis años antes, el 13 de diciembre de 2010, se nos adelantó quien por 35 años fue el director de El Sol de Hidalgo, don Fausto Marín Tamayo, fundador de El Sol de Tulancingo, reportero y escritor, además.
Recientemente, los compañeros Roberto González Butanda, fotógrafo, y Carlos Camacho Sánchez, supervisor de mantenimiento, se encuentran al lado de nuestros extintos Mario Vázquez y Fausto Marín.
TENÍA 16 AÑOS EN 1949
María Dionisia Andrea León López tenía 16 años cuando escuchó por la radio que “Pachuca había desaparecido” con la inundación, al romperse la presa Jaramillo. Era el 24 de junio de 1949.
Era empleada doméstica de las hermanas divorciadas Rafaela y Leticia Cabrera, quienes vivían en la calle Covarrubias.
“Sin avisarles y a escondidas, salí de su casa y corrí desesperadamente hacia el centro de Pachuca”.
Su hermano Pablo trabajaba por ese rumbo.
Al estar en la bocacalle de Guerrero, por la “Luz Roja” (restaurante que sigue ahí), Andrea empezó a caminar “sobre los muertos. Veía cómo el agua los arrastraba, así como otras cosas”, relata la mujer que hoy tiene 84 años y desde 1970 es voceadora de El Sol de Hidalgo, cuando el ejemplar costaba 10 centavos.
“No se podía distinguir entre los muertos y los vivos porque estaban llenos de lodo. En un camión que pasaba, de esos grandes, echaban a las víctimas como si fueran costales”.
Los cadáveres fueron colocados a la vista de la gente, “para ver si los identificaban”, sobre un terreno despoblado que estaba justo frente al inicio o fin de la calle Guerrero, donde hoy está la sede del Poder Ejecutivo.
Andrea suspendió la búsqueda de su hermano la madrugada del martes 25 de junio, sin que pudiera encontrarlo “vivo o muerto”.
Al llegar a la casa de las hermanas Cabrera, le esperaba un regaño y también para sus patronas terminaba una angustia por no saber de Andrea.
Con la mañana de ese día, el dolor y sufrimiento de Andrea concluyó, al fundirse en un abrazo con su hermano, que apareció tocando a la puerta.
Pero la historia de Andrea, ligada a El Sol de Hidalgo, empezó en diciembre de 1970 cuando vendió por primera vez 500 ejemplares del diario “y 350 Alarmas” en la zona del bulevar Rojo Gómez, entonces los autobuses “solo eran de paso los que iban a Puebla o al Distrito Federal; no había la Central de Autobuses, menos la de Abasto”, recuerda la octogenaria..
Tuvo ocho hijos que sacó adelante con las ventas del periódico; ella solita cargaba a sus espaldas una parte de los 500 ejemplares que vendía en ese lugar.
Originaria de Epazoyucan, sus hijos, en algún momento de su infancia, “vendían el periódico para ayudarme con los gastos”.
Quien fuera su pareja, aunque la abandonó tras el último parto, “acaba de morir como hace dos años, era trabajador de la Procu y en la SEPH”.
Por su edad, hoy Andrea, quien dijo no padecer enfermedades ni usa lentes, vende El Sol de Hidalgo en uno de los accesos del mercado municipal Benito Juárez; a un lado de este inmueble hay un estacionamiento en la calle Venustiano Carranza.
“Ahí, en 1949 era la cárcel; cuando ocurrió la inundación se ahogaron todos los presos”, resume.