/ viernes 21 de septiembre de 2018

El color azul, la nueva vitamina anti-estrés

La luz azul durante media hora aumenta la actividad cerebral

Aunque algunos tipos de luz azul, como la de color cian que emiten las pantallas de los televisores, celulares, computadoras y tabletas electrónicas han sido relacionados con problemas visuales y con el insomnio, otras tonalidades de este mismo color pueden tener efectos positivos sobre el sistema nervioso, según varios estudios de universidades y centros de investigación.

A pesar de que el cine y la publicidad suelen asociar el azul con el desánimo, de que en inglés la palabra blue sirve también para hablar de la tristeza, y de que al tercer lunes de enero se le conoce como Blue Monday, el día más triste del año, un estudio de la compañía de viajes online Rumbo revela que un 23 por ciento de los españoles lo consideran el “color de la felicidad”.

Entre las razones sicológicas que hay detrás de esta asociación, destacan que esa tonalidad les relaja y les remite al buen tiempo, a las vacaciones y los viajes, de acuerdo a la encuesta realizada por OnePoll en nombre de esta agencia, y en la que participaron seis mil adultos europeos.

Según este estudio, el azul también es asociado con sentimientos positivos por habitantes de otros países, ya que es el color que transmite "mejores vibraciones" para el 27 por ciento de los franceses y el 22 por ciento de los holandeses.

Además, diversos estudios científicos respaldan la opinión de estos encuestados de que el color azul es una fuente de bienestar.

Un trabajo dirigido por Anna Alkozei del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Arizona, EU, encontró que exponerse a la luz azul durante media hora antes de involucrarse en una tarea cognitiva importante, “aumenta la actividad cerebral, mejorando la velocidad de reacción y la eficiencia de la respuesta, ante la situación que se va a afrontar”.

Según Alkozei la luz blanca enriquecida con azul podría utilizarse en lugares donde la vigilancia y la toma de decisiones rápidas son claves, como las cabinas de pilotaje, las salas de operaciones, los entornos militares o las estaciones espaciales.


VIENDO EL OCÉANO

EFE

Otra investigación, en la que participa Amber L. Pearson, profesora de Geografía de la Salud -que se ocupa entre otros temas del estudio de los efectos del medio ambiente en la salud de las personas- en la Universidad Estatal de Michigan (MSU), encontró una nueva razón para comprarse una casa en la playa, ya que ha desvelado que quienes disfrutan de vistas a las aguas oceánicas de color azul están menos estresados.

Este estudio es el primero en encontrar una relación entre la salud y la visibilidad del agua oceánica, a la que los investigadores denominan “espacio azul”, según la MSU.

El aumento de las vistas de dicho “espacio azul” se asocia significativamente con niveles más bajos de angustia sicológica, según Pearson, quien añade que este estudio no encontró que la visibilidad de algunos espacios verdes, como los bosques y parques herbosos, produjeran ese mismo efecto calmante.

A similares conclusiones ha llegado un equipo del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona que ha efectuado una revisión internacional de 35 estudios cuantitativos sobre espacios azules y salud, concluyendo que la exposición a los entornos acuáticos con este color es beneficiosa, en especial para la salud mental y el bienestar.

Indican que los niveles de actividad física aumentan cuando las personas viven cerca de espacios azules, los cuales también son beneficiosos para la salud mental, en especial para reducir el estrés, y para el bienestar que una persona percibe respecto de sí misma.

ISGlobal participa en el proyecto europeo BlueHealth, que estudia la relación entre espacios los azules y la salud humana.

Por su parte, científicos de la Universidad de Granada (UGR), han demostrado que la luz azul ayuda a relajarnos más rápido que la luz blanca, tras sufrir un estrés psicosocial agudo, para lo cual midieron las actividades cardíaca y cerebral de los participantes en este estudio, mediante electrocardiogramas y electroencefalogramas, en situaciones estresantes.

EFE

“Es el estrés que se produce en las relaciones interpersonales o sociales, cuando mantenemos una discusión tensa con un amigo, o cuando estamos realizando una tarea y alguien nos mete presión para que la finalicemos cuanto antes”, explican los investigadores del BCI Lab de esta universidad de Andalucía, dirigidos por Francisco Pelayo, profesor de Arquitectura y Tecnología de Computadores.


MIRADA AZUL

Por su parte, la firma Novalogy ha desarrollado un dispositivo “ponible” que emite luz azul y que aumenta el bienestar mental “al ayudar a reajustar el ritmo circadiano humano, un especie de reloj biológico que regula las funciones fisiológicas del organismo siguiendo un ciclo que se repite cada 24 horas”, aseguran.

Explican que este sistema denominado AYO se basa en los descubrimientos sobre el ritmo circadiano por los que se concedió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2017 a tres investigadores estadounidenses, y en otras investigaciones en Cronobiología, la ciencia que estudia los ritmos biológicos, de instituciones como Harvard, Oxford y la NASA.

Utilizando veinte minutos diarios este dispositivo, que se coloca como una gafas y se programa y controla mediante una app para afrontar distintas situaciones, “se puede mejorar el sueño, reducir el cansancio debido al desfase horario o jet-lag causado por los viajes en avión, o elevar la energía diaria”, según sus creadores.

La clave de estos efectos es la exposición del usuario a una luz azul suave y especial que imita la luz solar, la cual le es administrada en el momento y con la intensidad necesaria, que se adecúa a los hábitos de sueño y estilo de cada persona, afirman desde esta compañía.

Aunque algunos tipos de luz azul, como la de color cian que emiten las pantallas de los televisores, celulares, computadoras y tabletas electrónicas han sido relacionados con problemas visuales y con el insomnio, otras tonalidades de este mismo color pueden tener efectos positivos sobre el sistema nervioso, según varios estudios de universidades y centros de investigación.

A pesar de que el cine y la publicidad suelen asociar el azul con el desánimo, de que en inglés la palabra blue sirve también para hablar de la tristeza, y de que al tercer lunes de enero se le conoce como Blue Monday, el día más triste del año, un estudio de la compañía de viajes online Rumbo revela que un 23 por ciento de los españoles lo consideran el “color de la felicidad”.

Entre las razones sicológicas que hay detrás de esta asociación, destacan que esa tonalidad les relaja y les remite al buen tiempo, a las vacaciones y los viajes, de acuerdo a la encuesta realizada por OnePoll en nombre de esta agencia, y en la que participaron seis mil adultos europeos.

Según este estudio, el azul también es asociado con sentimientos positivos por habitantes de otros países, ya que es el color que transmite "mejores vibraciones" para el 27 por ciento de los franceses y el 22 por ciento de los holandeses.

Además, diversos estudios científicos respaldan la opinión de estos encuestados de que el color azul es una fuente de bienestar.

Un trabajo dirigido por Anna Alkozei del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Arizona, EU, encontró que exponerse a la luz azul durante media hora antes de involucrarse en una tarea cognitiva importante, “aumenta la actividad cerebral, mejorando la velocidad de reacción y la eficiencia de la respuesta, ante la situación que se va a afrontar”.

Según Alkozei la luz blanca enriquecida con azul podría utilizarse en lugares donde la vigilancia y la toma de decisiones rápidas son claves, como las cabinas de pilotaje, las salas de operaciones, los entornos militares o las estaciones espaciales.


VIENDO EL OCÉANO

EFE

Otra investigación, en la que participa Amber L. Pearson, profesora de Geografía de la Salud -que se ocupa entre otros temas del estudio de los efectos del medio ambiente en la salud de las personas- en la Universidad Estatal de Michigan (MSU), encontró una nueva razón para comprarse una casa en la playa, ya que ha desvelado que quienes disfrutan de vistas a las aguas oceánicas de color azul están menos estresados.

Este estudio es el primero en encontrar una relación entre la salud y la visibilidad del agua oceánica, a la que los investigadores denominan “espacio azul”, según la MSU.

El aumento de las vistas de dicho “espacio azul” se asocia significativamente con niveles más bajos de angustia sicológica, según Pearson, quien añade que este estudio no encontró que la visibilidad de algunos espacios verdes, como los bosques y parques herbosos, produjeran ese mismo efecto calmante.

A similares conclusiones ha llegado un equipo del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona que ha efectuado una revisión internacional de 35 estudios cuantitativos sobre espacios azules y salud, concluyendo que la exposición a los entornos acuáticos con este color es beneficiosa, en especial para la salud mental y el bienestar.

Indican que los niveles de actividad física aumentan cuando las personas viven cerca de espacios azules, los cuales también son beneficiosos para la salud mental, en especial para reducir el estrés, y para el bienestar que una persona percibe respecto de sí misma.

ISGlobal participa en el proyecto europeo BlueHealth, que estudia la relación entre espacios los azules y la salud humana.

Por su parte, científicos de la Universidad de Granada (UGR), han demostrado que la luz azul ayuda a relajarnos más rápido que la luz blanca, tras sufrir un estrés psicosocial agudo, para lo cual midieron las actividades cardíaca y cerebral de los participantes en este estudio, mediante electrocardiogramas y electroencefalogramas, en situaciones estresantes.

EFE

“Es el estrés que se produce en las relaciones interpersonales o sociales, cuando mantenemos una discusión tensa con un amigo, o cuando estamos realizando una tarea y alguien nos mete presión para que la finalicemos cuanto antes”, explican los investigadores del BCI Lab de esta universidad de Andalucía, dirigidos por Francisco Pelayo, profesor de Arquitectura y Tecnología de Computadores.


MIRADA AZUL

Por su parte, la firma Novalogy ha desarrollado un dispositivo “ponible” que emite luz azul y que aumenta el bienestar mental “al ayudar a reajustar el ritmo circadiano humano, un especie de reloj biológico que regula las funciones fisiológicas del organismo siguiendo un ciclo que se repite cada 24 horas”, aseguran.

Explican que este sistema denominado AYO se basa en los descubrimientos sobre el ritmo circadiano por los que se concedió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2017 a tres investigadores estadounidenses, y en otras investigaciones en Cronobiología, la ciencia que estudia los ritmos biológicos, de instituciones como Harvard, Oxford y la NASA.

Utilizando veinte minutos diarios este dispositivo, que se coloca como una gafas y se programa y controla mediante una app para afrontar distintas situaciones, “se puede mejorar el sueño, reducir el cansancio debido al desfase horario o jet-lag causado por los viajes en avión, o elevar la energía diaria”, según sus creadores.

La clave de estos efectos es la exposición del usuario a una luz azul suave y especial que imita la luz solar, la cual le es administrada en el momento y con la intensidad necesaria, que se adecúa a los hábitos de sueño y estilo de cada persona, afirman desde esta compañía.

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