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Cañoneros en extinción

POR ALFREDO VALVERDE VERDEJA
Pese al gran momento por el que pasan los Dodgers de Los Ángeles, la semana pasada fue difícil sobre todo para los mexicanos, porque dos de sus principales peloteros como son Adrián González y Julio César Urías continúan en la lista de lesionados, uno de ellos ya fue operado y el otro podría acompañarlo.

En el caso del joven Urías a quien le ven un gran futuro, no sorprende a nadie que requiera una intervención quirúrgica, porque en los últimos años, los brazos de los lanzadores nacionales han pasado por el bisturí, incluso muchos de los que están en actividad como Joakim Soria, Miguel González, Óliver Pérez, Jorge De la Rosa o Jaime García.

Aunque en otras ocasiones, las operaciones han acabado con el sueño de otros como Luis Carlos Rivera poseedor de una gran recta, Daniel Garibay, Andrés Berumen, Francisco Rodríguez, Víctor Álvarez, entre otros, además de algunos prospectos que se quedaron en el camino.

Llama la atención que el “Titan” González ingresara por segunda vez en la temporada a la lista de lesionados y en esta ocasión su estancia en ella será algo larga, aunque de fallar los tratamientos que actualmente lleva, no tendría más remedio que ponerse en las manos de un médico especialista para que termine de una vez por todas con sus molestias en su espalda.

Adrián sabe de la gravedad de su lesión, porque ya declaró que su fin de su exitosa carrera se encuentra cerca y más con una operación, que por lo pronto lo obligaría a irse a casa esta temporada que está a unos días de apenas llegar a la mitad de competencia en MLB.
A CUENTA GOTAS

Aunque el primer pelotero mexicanos en Grandes Ligas fue un bateador con Baldomero “Melo” Almada en 1933 con Boston, la mayor parte de los beisbolistas nacionales han sido lanzadores.

Lo curioso, es que mientras Fernando “Toro” Valenzuela arrasó con los principales trofeos como Novato del Año y Cy Young en 1981, también hemos tenido campeones de bateo, y carreras producidas en Roberto Beto Ávila con los Indios de Cleveland al terminar con .341 de promedio de bateo en 1954, y Vinicio Castilla acumuló 131 carreras impulsadas en el 2004.
FACTORES

El contar con pocos jugadores de cuadro y de poder en la gran carpa se debe a varios factores, en opinión del manager de la selección mexicana Édgar González.

“Una parte es por los circuitos profesionales en México que bloquean jugadores y la otra parte la disciplina, de entrenar duro. En México no se usa más el ejercicio físico y eso es parte primordial para llegar a Grandes Ligas. En mi opinión, es más importante que el mismo beisbol”, expresó el nativo de Tijuana y que forma parte importante de la Academia de formación de CONADE.

“Compites contra pura gente muy fuerte, muy rápida y tienes que correr y tirar con ellos, eso es parte importante de porqué no tenemos más jugadores de poder. Hay mucho talento en este momento en Estados Unidos y ellos seleccionan a los mejores, por lo que los mexicanos tienen que mejorar y sobre todo tener mucha disciplina”, agregó el hermano del “Titan”.

¿Por qué hay más pitchers que bateadores en el último tiempo?

“Si tú te das cuenta un lanzador tiene un brazo y este sí mejora un poco, no necesitas tanto ejercicio y pesas. Para un pitcher es más fácil no tienes que tener un gran físico, pero para las demás posiciones sí, tienes que estar grande, fuerte, porque de lo contrario no podrán competir contra los demás y es aquí donde se le dificulta más al jugador mexicano”.
EN CARNE PROPIA

El propio Édgar nos compartió lo que vivió. “Uff, era ejercicio a morir, todos los días, pesas. Los sacrificios de levantarte a las cinco y media de la mañana a entrenar. Pasé por muchos sacrificios a lo largo de toda mi carrera para poder llegar hasta donde llegué: jugar en Grandes Ligas”, dijo.

También hizo hincapié que una vez que se logra el objetivo, no debes confiarte. “Mantenerte está muy difícil porque hay mucha competencia, en cuanto te va mal un poquito van contra ti todos en el equipo”.
OTROS ATRIBUTOS

Por muchos años cuando un bateador tenía un promedio arriba de los doscientos de porcentaje, se decía que estaba en la línea Mendoza y eso se debía al campo corto mexicano Mario Mendoza que llamó la atención a los buscadores de talento por su excelente manera de fildear, pero carecía de poder con el madero. El nativo de Chihuahua se logró mantener en la gran carpa por nueve años y su promedio al final fue de .215.

En esos tiempos, el beisbol vivía otros tiempos, muy distintos a los de hoy en día, donde un campo corto además de fildear bien, tiene que tener poder. Su último partido fue el 22 de mayo de 1982 a la edad de 31 años.
QUEDARON A DEBER

En los últimos años fueron descubiertos varios prospectos con poder y se pensó que una nueva época de peloteros mexicanos inundaría el mejor beisbol del mundo. Karim García, Erubiel Durazo y Jorge Cantú llegaron a la gran carpa e hicieron creer que el físico del jugador nacional era ya diferente a los anteriores.

De Karim se hablaron miles de cosas y aunque logró mantenerse varios años e incluso jugó en el lejano oriente, lejos quedó de ser el sucesor de Vinicio Castilla.

Durazo vistió la franela de los Diamondbacks de Arizona y Atléticos de Oakland, tuvo la fortuna de estar en una Serie Mundial y ganarla en el 2001. Tuvo dos temporadas con Oakland de 21 y 22 cuadrangulares donde jugó 154 y 142 partidos y al siguiente año se derrumbó con apenas 41 encuentros y 4 batazos de cuatro esquinas. Terminó en la Liga Mexicana de Beisbol, donde tampoco logró destacar.

Cantú provocó gran controversia desde su firma con los Tigres capitalinos, quienes le ganaron una disputa legal a los Diablos Rojos del México. Fue vendido a los Devil Rays de Tampa Bay y debutó en 2004 y se mantuvo durante ocho años, teniendo campañas de 28 (2005) y 29 (2008) cuadrangulares, vistió varias franelas como la de Marlines, San Diego, Texas y Cincinnati.