imagotipo

Literatura, no te pierdas “La fuerza de los fuertes”

Por Roberto Rondero
Es un libro tan actual como cuando fue escrito -a principios del siglo XX- porque este lúcido análisis sobre los orígenes de la riqueza y las desigualdades, sobre la violencia y sus “razones”, no cede ante el neoliberalismo y la economía de libre mercado.

La fuerza de los fuertes (Ediciones Traspiés, 62 páginas, distribuido por Lecturalia), del atormentado escritor Jack London (Colmillo blanco, La llamada de lo salvaje, y medio centenar más de publicaciones), quien falleciera después de cumplir 40 años a causa de una uremia, aunque se asegura fue un suicidio, es un libro ilustrado por Mar del Valle.

 

BARBA-LARGA

A Jack London se le sigue considerando uno de los grandes maestros del relato. Su obra, a decir de Rafael R. Vargas Figueroa, prologuista de su novela- inspiraría y sería admirada por autores como Steinbeck, Kerouac, Orwell, Burroughs o Hemingway.

La fuerza de los fuertes fue publicado por primera vez, como ocurriera con muchos de los escritos de London, en una revista, en este caso Hampton’s Magazine (1911).

En este libro del estadounidense originario de San Francisco (1876-1916), se recurre a la ficción para verter su particular visión acerca del origen de la sociedad y sus instituciones. Un anciano troglodita explica a sus nietos cómo se gestaron las primeras leyes, las relaciones comerciales, la defensa colectiva, la división de clases sociales.

En La fuerza de los fuertes, anota Rafael R. Vargas, “encontramos a un London influido por el materialismo histórico y el darwinismo social, aficionado a novelar basándose en sus particulares hipótesis antropológicas. Detrás de una prosa irónica y directa se trasluce el agitador político que porfió por despertar las conciencias e impeler a la acción.

…”El viejo Barba-Larga hizo una pausa en su narración, se lamió los grasientos dedos y se los enjugo en sus desnudos costados, donde no alcanzaba la andrajosa piel de oso que le cubría. En cuclillas junto a él estaban tres jóvenes, sus nietos: Corre-Ciervos, Cabeza-Rubia y Miedoso-de-lo-Oscuro. La apariencia de todos ellos era muy similar. Pieles de animales salvajes los cubrían parcialmente. Eran de constitución cenceña y menuda, de caderas estrechas y piernas arqueadas, pero a su vez tenían un pecho ancho, brazos fuertes y manos enormes.

“Un abundante vello poblaba sus torsos, los hombros y la parte externa de brazos y piernas. En sus cabezas se enmarañaba un cabello nunca cortado, cuyos largos mechos a menudo pendían delante de sus pequeños ojos, negros y brillantes como los de los pájaros. Había poco espacio entre sus ojos, y sus pómulos se extendían a lo ancho, mientras que sus mandíbulas inferiores eran prominentes y recias”.

Jack London sigue siendo un autor esencial con su preocupación puntual por el evolucionismo, la lucha por la vida y la supervivencia de los más fuertes, con historias en las que el ser humano se enfrenta dramáticamente a su supervivencia, término que enfrentó sin tregua hasta que un día no pudo más.