imagotipo

Sin gafete en república

  • Carolina Viggiano

Pachuca, Hidalgo.- Sobre el autoritarismo y la actitud de caudillo de AMLO mucho hemos visto, y aún nos falta mucho por ver. La muestra más clara de ello es la forma unilateral con la que designa a sus candidatos. Hace de lado la experiencia y preparación y designa, sin mediar un proceso democrático, a futbolistas, artistas y otros personajes populares, pero ajenos a la vida política del país, e incluso algunos de ellos de dudosa reputación.
Por si esto fuera poco, desde la primera participación de Morena en una elección federal, implementó, en 2015, una tómbola para elegir a sus candidatos. Como si el destino de nuestras ciudades y comunidades pudiera dejarse a la suerte, mete en una tómbola nombres y asigna candidaturas aleatoriamente, en lugar de elegir a los mejores perfiles para competir.
Cuando la democracia puede lastimar su popularidad prefiere que la suerte decida. En la actual legislatura tengo compañeros diputados de tómbola que nada aportan al debate de las ideas y al país. Si esto ocurriera en otros partidos sería muy cuestionado, sin embargo, nadie cuestiona a Morena, ¿será porque la gente tiene miedo al ataque en redes sociales?
López se ha convertido en el hombre partido, nadie más puede debatirle, su voluntad se aplica sin discutirse. Asigna candidaturas a gente que antes era del PRI, PAN o PRD y que antepusieron su interés personal al del país. Estas prácticas quedaron rebasadas y demuestra que él practica justo lo que critica, en todo lo que hace está lo que llama “El viejo PRI” y “la mafia del poder”.
López es el mismo que hace dos elecciones, solo que ahora tiene nuevos asesores con nueva estrategia, pero su esencia autoritaria nunca lo va a abandonar, siempre ha llegado en primer lugar y termina autodestruyéndose, como será en esta ocasión.