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La lección de la elección

  • Carolina Viggiano

Pachuca, Hidalgo.-  Sin duda hay mucho que reflexionar sobre los resultados electorales del pasado domingo 1º de julio en México. Son diversos los factores que influyen para ganar o perder una elección, no pretendo aquí abordar eso, solo diré que la sociedad habló fuerte y claro para decirnos que quiere un cambio de régimen. Será preciso ver si son capaces de hacerlo, pues ello implica cambios de fondo en el funcionamiento del poder político y el modelo económico o simplemente se quedará en un cambio de partido en el gobierno.
Desde una posición priista, considero que no fuimos capaces de interpretar el sentir social; no obstante que algunos resultados de gobierno son evidentes, la sociedad mexicana se ha sentido agraviada especialmente por los abusos, la corrupción y la impunidad.
También considero que no es válido para justificar derrotas locales, decir que el contexto nacional influyó, sin reconocer con humildad que el contexto nacional lo construimos todos. López Obrador supo capitalizar el hartazgo social y quizá la sociedad no fue consciente de que estaba depositando todo el poder en una sola persona. Muchos de los que votaron por él y su movimiento, hoy ven con sorpresa que también eligieron a legisladores y presidentes municipales, a quienes no conocen y que en algunos casos incluso son delincuentes.
Esos, van abuscar legitimarse y presentarse ante la sociedad para que sepan a quién eligieron, muchos ni campaña hicieron, habrá que decirles que no votaron a su favor, votaron en contra de otros. Ahí la tarea de los medios será vital, sin duda habrá quien informe de manera objetiva y crítica, conscientes de que son un medio entre el poder y la sociedad, pero también los hay serviles poniéndose de tapete y probablemente servirán como agencia de colocación para venderlos y hasta encontrarles cualidades. Ahí también el PRI y su militancia debe consolidarse como una oposición vigilante, combativa y exigente para garantizar el buen uso de los recursos públicos.
El resultado ya lo conocemos: el PRI no tiene el número de legisladores en el Senado y la Cámara de Diputados que le permita constituirse como un contrapeso real a la hora de votar las iniciativas que hará el Presidente y su bancada; a pesar de ello, el PRI no puede desdibujarse para solo seguir la inercia de la mayoría, aún cuando no esté de acuerdo o atente contra sus principios ideológicos, lo sano es que el PRI e incluso el PAN hagan valer su visión de nación.
Por cuanto hace a nuestra democracia interna, los priistas debemos escuchar más, hay que darle valor a la legitimidad de quien se gana los espacios con su trabajo y resultados, no aquien solo es servil y leal a una persona y no a la institución. El PRI ha aguantado calladamente imposiciones, pero no calla su voz en las urnas, ahí se deja oír y esta vez habló fuerte y claro, diciendo ¡ya basta!
Debemos entender que nada es para siempre, ni los buenos ni malos tiempos, hay que retomar nuestras causas con pasión, congruencia y lealtad. Hay que interpretar a la sociedad y estar cerca, frenar los abusos.
La lección de la elección es que hay que escuchar más a la gente que a los asesores, aunque no estemos de acuerdo, si lo que la sociedad siente y percibe es un tanto lejano a la realidad, algo estamos haciendo mal.
Paciencia, sólo el tiempo pone a cada quien en su lugar y justa dimensión.