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El Concilio de Trento precedió a la evangelización en América

  • Luis Corrales

Pachuca, Hidalgo.-  En el inicio de la edad moderna, en la primera mitad del siglo XVI, en América se llevaba al cabo la conquista militar y religiosa mientras que en Europa la Iglesia Católica había tenido una serie de críticas por varios motivos. Se requería una revisión para adecuar la Iglesia a los nuevos tiempos y para analizar algunas formas que impedían a los católicos tenerle respeto y obediencia.
Por su parte El religioso Martín Lutero había proclamado una Reforma por su cuenta, que se podía concretar en las famosas 95 tesis que expuso en Wittenberg, en Alemania. Estas tesis se hicieron muy famosas y en algún modo hicieron cimbrar al clero y a los teólogos de la Iglesia. Estas tesis versan sobre asuntos probablemente sencillos, pero en aquel tiempo, el que alguien disputara verdades o doctrina a la Iglesia era muy osado y atrevido. Sin embargo los papas a quienes les correspondió este conflicto consideraron que era necesario hacer una revisión a las normas y tesis propias para reconocer los errores y para modificar aquellas cosas que habían sufrido alguna desviación de la conducta de los prelados y de las parroquias en Europa.
Para tal efecto surgió la idea de convocar a un concilio en donde se analizaran y discutieran estas divergencias y se planteó realizar este Concilio en Trento Italia, para estar en territorio neutral.
El Concilio tuvo una serie de dificultades para su instalación, y hubo que convocar y conciliar a reyes y emperadores, a obispos y sacerdotes, pero finalmente el Papa Pablo III concretó e inició el Concilio de Trento en Diciembre de 1545, que había de ser fundamental para la marcha de la Iglesia y el arribo de esta a la Edad Moderna.
En el Concilio de Trento se concluyó que:
Los obispos debían presentar capacidad y condiciones éticas intachables, se ordenaba crear seminarios especializados para la formación de los sacerdotes y se confirmaba la exigencia del celibato clerical. Los obispos no podrían acumular beneficios y debían residir en su diócesis.
Se impuso la necesidad de la existencia mediadora de la Iglesia, como Cuerpo de Cristo, para lograr la salvación del hombre, reafirmando la jerarquía eclesiástica, considerando al Papa la máxima autoridad. Se ordenó, como obligación de los párrocos, predicar los domingos y días de fiestas religiosas, e impartir catequesis a los niños. Además debían registrar los nacimientos, matrimonios y fallecimientos.
Reafirmaron la validez de los sacramentos y la necesidad de la conjunción de la fe y las obras, sumadas a la influencia de la gracia divina, para lograr la salvación, restando crédito a Lutero que sostenía que el hombre se salva por la sola fe.
Esto marcó la conducta de la Iglesia en cuanto a la evangelización de nuestro continente, al menos en teoría. Preguntaría ¿La Iglesia no requerirá otro concilio para contrarrestar otros defectos de sus actuales clérigos?