imagotipo

El compromiso con un 2018 en paz

  • Alejandro González Murillo

Pachuca, Hidalgo.- Inicio mi primera colaboración de 2018 reiterando mis sinceros deseos “plasmados en la última entrega de 2017- para que podamos hacer un año en que todas las personas y familias de Hidalgo y de México puedan estar unidas y que no falten salud, alegría y trabajo en todos los hogares.
A lo anterior, en tanto 2018 es un año de alta complejidad política que demanda, de quienes integramos al Estado Mexicano, altura de miras, serenidad y la visión puesta en el bienestar de las generaciones futuras y vigentes, debo añadir mi compromiso con un Hidalgo y un México en paz.
En este año, además de las elecciones federales para renovar la Presidencia de la República, 500 curules y 128 escaños del Congreso de la Unión, en 9 entidades federativas se renovarán los ejecutivos locales, y en 30 entidades otros 2,688 puestos serán sometidos a la voluntad popular. 3,326 cargos de elección, en total, se estima.
Los últimos acontecimientos de violencia política, que van del intercambio de insultos, golpes y proyectiles en actos de campaña al asesinato de actores políticos, lastiman el tejido social y comprometen la estabilidad nacional.
De la misma manera que la sociedad exige que la delincuencia organizada sea perseguida y sus actos castigados -sin tregua, pactos ni miramientos-, quienes participamos del ejercicio de la política debemos comprometernos, ahora, con el fin de la violencia política.
Estamos a muy buen tiempo para que los partidos y actores políticos representados en el Congreso de la Unión nos pongamos de acuerdo y celebremos un gran acuerdo de civilidad política, y desde el discurso a la vivencia empecemos ya con la promoción de los valores de la democracia y la cultura cívica, el respeto al Estado de Derecho y a las Instituciones de la República.
En anteriores colaboraciones en esta columna he puesto énfasis en la necesidad de recuperar la confianza ciudadana y redimensionar el valor de la política, de lo público, como un espacio desde el que debe buscarse y procurarse el bien común y el orden, la legalidad, la paz y la justicia como vivencia.
No debemos perder de vista que lo electoral no debe seguir siendo visto como un fin en sí mismo; es, por el contrario, un medio para acceder, con reglas e instituciones adecuadas, al ejercicio del poder, el cual no debe ser otra cosa que un instrumento de servicio a los demás.
Desde mi responsabilidad como representante popular y parte de un proyecto político que sigue demostrando en Hidalgo su vocación renovadora y a prueba de veleidades; que apela a la ciudadanía y no a las clientelas; que promueve la unidad, el respeto a las instituciones y a la legalidad, y rechaza el discurso intolerante movido por el odio y el resentimiento, seguiré honrando mi palabra y mi compromiso con un 2018 en paz, congruencia y libertad para Hidalgo y para México.
Muy feliz año.