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Educación para una vida digna

  • Alejandro González Murillo

Pachuca, Hidalgo.- La educación es un factor fundamental para contribuir a que la sociedad tenga acceso a una vida digna, así como para que una nación fortalezca su crecimiento.
Para ello, se requiere que la formación académica sea parte de una política gubernamental integral, encaminada a impulsar el desarrollo económico.
Asimismo, la educación debe estar acompañada de acciones para atraer y generar inversión y empleos, para que los jóvenes que cada año egresan de la universidad cuenten con opciones para incorporarse a la vida laboral y desde ahí contribuyan al desarrollo de una entidad y del país en su conjunto.
No hay duda que la enseñanza es el detonador del desarrollo humano y económico.
En el actual ciclo escolar 2017-2018, en todo el país están inscritos 25 millones 600 mil estudiantes de educación básica, en las 224 mil escuelas del sistema educativo nacional.
Del total de alumnos, cinco millones 11 mil están en el nivel preescolar; 14 millones 32 mil, en educación primaria, y seis millones 565 mil, en educación secundaria.
Y para atender esa demanda educativa, México cuenta con el esfuerzo cotidiano de un millón 211 mil docentes, de los cuales 236 mil corresponden a educación preescolar, 570 mil a educación primaria y 405 mil a secundaria.
Los profesores juegan un papel fundamental, toda vez que transmiten su conocimiento y experiencia para preparar a sus alumnos ante las exigencias técnicas, sociales, económicas, culturales y tecnológicas del mundo actual.
Los maestros son una figura de autoridad, son un ejemplo para las nuevas generaciones.
Por ello, mi permanente reconocimiento a las y los profesores que honran y enaltecen tan digna profesión. Ellos contribuyen a formar mejores personas.
En Hidalgo, contamos con 35 mil 191 docentes que, en 8 mil 091 escuelas públicas y particulares, educan a 628 mil 471 alumnas y alumnos de educación básica.
Se trata de profesores que se esfuerzan para brindar una educación de calidad, para lo cual constantemente se capacitan y se actualizan para transmitir los mejores valores cívicos y éticos, así como los conocimientos esenciales para la formación.
Todo ello, enmarcado en el nuevo modelo educativo, el cual está encaminado a conseguir una educación de calidad con equidad, donde se pongan los aprendizajes y la formación de niñas, niños y jóvenes en el centro de todos los esfuerzos gubernamentales.