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Desapariciones, un terrible sufrimiento

  • Carolina Viggiano

Pachuca, Hidalgo.-  La violencia y la delincuencia, impacta de diversas maneras la vida de millones de mexicanos. Una de las formas más difíciles de enfrentar, es la desaparición de personas, que hunde a familias enteras y provoca sufrimiento por no poder localizar a un familiar.
En México existen más de 34 mil personas “no localizadas”, y llama la atención que, de ellas, poco más de 16 mil 500 son menores de 29 años de edad, quienes en muchas ocasiones, son reclutadas de manera forzada por la delincuencia organizada.
En los últimos diez años, 3 mil 217 niñas y 2 mil 235 niños, han desaparecido en nuestro país y de estos, 41 son migrantes.
En la actualidad, México cuenta con un Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas, que constituye un importante avance en la materia, sin embargo, aún falta mucho por hacer.
Es importante, realizar una revisión de los protocolos de búsqueda de personas no localizadas, y utilizar las nuevas tecnologías para facilitar la investigación, por ejemplo, a través de la creación de una base nacional de información genética, lo que sería de utilidad para la investigación de diversos delitos.
Es necesario hacer un cruce de información,  entre la base de datos existente y las líneas de investigación, para determinar en cuántos casos están vinculados particulares, la delincuencia organizada o bien las fuerzas del Estado.
Ejemplo de buenas prácticas en la materia, podemos encontrarlas en el estado de Coahuila, que cuenta con una Ley para la Localización, Recuperación e Identificación Forense de Personas, que contiene importantes disposiciones en materia forense, que facilita la ubicación de personas no localizadas a través de avances científicos.
Se trata de un tema complejo y sensible, que requiere dar el siguiente paso para poder avanzar, ya que de ello depende no sólo saber el paradero de las personas no localizadas, sino darles es un poco de paz y tranquilidad a miles de familias, que no saben dónde se encuentran sus familiares, y que viven con la esperanza de volver a abrazarlos algún día.