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Colegio de Abogados de Hidalgo

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De la importancia de la rendición de cuentas en México

por Ana Guadalupe Olvera Arellano

> La dificultad de rendir cuentas

Pachuca, Hidalgo.- No es fácil para quien se encuentra en el poder “ceder” ante la población, poniendo a su disposición la información que genera día tras día, para después, además, explicar por qué lo hizo: esta parece ser la respuesta a los formatos obsoletos de los informes que se rinden cada anualidad, que como dice Alatorre (2006), solo “son tomos de texto y anexos que nunca habrán de leer, comprender o utilizar”, aquellos que cuentan con las facultades para analizar y evaluar lo presentado. Pero es necesario que quien se ostente como servidor público comprenda, como implica Solares (2004), que hacer pública la información que por ley lo es, no implica una concesión graciosa que hacen a la ciudadanía, sino el cumplimiento de sus obligaciones y la cimentación de la justificación de trabajar en la administración pública.
En la vida cotidiana, nos enteramos de muchísimos ejemplos que no sobrepasan los límites de la rendición de cuentas (RdC) vertical, en tanto que solo nuestras redes sociales se ven inundadas de este tipo de denuncias ciudadanas y críticas —fundamentadas, aunque la mayoría de ellas no lo son—, hacia la acción que no corresponde a los códigos legales y de ética que nos rigen, pero ninguna de ellas se acallan desde las instituciones gubernamentales que podrían estudiar y castigar la conducta de la que se habla, y en el caso en el que se intentó ejercer la RdC horizontal —La Casa Blanca y el nombramiento del titular de la Secretaría de la Función Pública—, se hizo patente el desequilibrio entre los poderes, teniendo un papel preponderante el Ejecutivo, que era aquel que se iba a someter a escrutinio, debilitando aún más la credibilidad de esa institución ante los ojos de la población, pero como dije antes no se vencen los límites de una y otra y por más que sean complementarias, no funcionan de manera adecuada si no se llega a las últimas consecuencias, que son las de exponer de forma clara las fallas cometidas y de recibir la sanción que corresponda.
LA IMPORTANCIA DE LA DEMOCRACIA
Dahl (1999), transmite la esencia de la democracia, en tanto habla de los criterios que todo sistema democrático debe tener: participación efectiva, control sobre la agenda, inclusión de los adultos, igualdad de voto y alcanzar una comprensión ilustrada:
“¿Por qué estos criterios? La respuesta breve es simplemente ésta: cada uno de ellos es necesario si los miembros de la comunidad (con independencia de cuál sea su número) han de ser iguales políticamente a la hora de determinar las políticas de la asociación. Por decirlo con otras palabras, desde el momento en que se incumple cualquiera de estos requisitos, los miembros no serán iguales políticamente.”
Ahora bien, que los miembros sean escuchados y su participación garantizada, no quiere decir que la voluntad de cada individuo será la que impere, más bien, que al incluir a todos en la toma de decisiones, será más fácil procurar llegar a un consenso donde se favorezca a los individuos que integren ese sistema.
Tanto la democracia representativa como la semi directa son complementarios entre sí, ya que ateniéndonos de forma estricta al concepto de democracia directa que se propone en el texto de González (2001), sería bastante difícil lograr la organización de sociedades más complejas, por ello se eligen representantes de los intereses populares, a quienes se cree —en la teoría, al menos—, que se encuentran mejor capacitados para llevar a cabo esta tarea, beneficiando siempre a aquellos a quienes representan y no a sus intereses particulares: así, las instituciones que ejemplifican la democracia directa sirven como medio de apoyo a la representativa, por medio de las que se toma en cuenta de forma franca la opinión popular sobre los temas que se han descrito. Sin embargo, el propio González (2001) dice que “una auténtica democracia es posible en un Estado de derecho sobre la base de la auténtica concepción de la persona humana”, así que funcionará siempre que se tenga en cuenta que su fin último es lograr la organización social de un manera justa y equitativa, garantizando la participación del pueblo por medio de la igualdad legal y la libertad.
ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES
Más allá de la forma que adopte la democracia, una de las claves para que se rindan cuentas es la voluntad de aquéllos que se encuentren en una posición de poder, que el pueblo les delegó para ejercerse responsablemente y siempre en beneficio de éste, cuya apatía y falta de participación resulta determinante para permitir o no el avance de prácticas tendientes a la opacidad y la corrupción.
No basta con expresarse por medio electrónicos, sino demostrar con hechos y allegados de herramientas como la transparencia, que el actuar de la administración pública es honesto y su mayor interés es la población y que la última no consienta irregularidades —para evitar una multa o acelerar un trámite, por ejemplo— para que esté en condiciones de exigir una actuación limpia de quien le representa. Sin embargo, sociedad y gobierno, son igualmente importantes en este ejercicio y su influencia debe estar en equilibrio para lograr un ejercicio sano y verdaderamente útil, sin sensacionalismos ni exageraciones, dando un margen razonable de actuación apegado siempre al marco legal vigente: la gran aportación de la transparencia es ser un mecanismo o medio por el cual se lleve a cabo, de manera automática en algunos casos, la rendición de cuentas, al proporcionar de manera voluntaria la información que se genera de una gestión pública o bien, sin mayores requisitos que los de la ley, al ser solicitada por el ciudadano.
Si bien es cierto que la transparencia y la rendición de cuentas no dependen la una de la otra para existir y aún más, para funcionar, también lo es que por medio de la implementación de la transparencia como herramienta del Estado, para dar acceso fácil y completo a su actuar y a la información que éste genera por medio de múltiples plataformas, harán más fácil llegar hasta las últimas consecuencias de la rendición de cuentas, es decir, que las conductas que no se apeguen a la legislación vigente, podrán ser exhibidas y sancionadas de manera adecuada. La rendición de cuentas, ayudada de herramientas como la transparencia, la fiscalización y la sanción, genera y consolida la confianza de la población en que sus instituciones funcionan de acuerdo a su diseño, y que quienes ejercen algún cargo en la administración pública, no importa si fueron designados o accedieron mediante el voto popular, verdaderamente se hallen comprometidos con aquellos a quienes representan y que siguen integrando: la población.
Para ello es importante no solo la estipulación de conceptos para crear “pisos mínimos” como dice Alatorre, que si bien es útil no alcanza a ser suficiente, sino la socialización y aprovechamiento del derecho de acceso a la información, como bien señala y hace Samuel Bonilla (@Transparatodos) con su programa “Transparencia para todos”, por medio de ejemplos concretos que permitan apreciar que el ejercicio de los derechos resulta verdaderamente útil para cualquier persona y no solo como recurso novedoso en una campaña electoral. Dejo aquí la dirección de su cuenta de Twitter, ya que me parece de gran interés e importancia lo que hace en la materia: https://twitter.com/transparatodos
Considero que es por todo lo anterior que el construir una definición de rendición de cuentas es tan complejo, pues en ella deben confluir los elementos anteriormente descritos de manera armónica, por lo que en primer término debería comprenderse a cabalidad el alcance de su implementación, antes de poner en marcha políticas públicas que pudieran tener cimientos endebles, precisamente por la pobre comprensión teórica del concepto, fortaleciendo incluso esta deficiencia a los vicios que aquejan al sistema legal y político mexicano, ya que no se puede crear y mucho menos enmendar aquello que no se comprende desde sus raíces.