/ sábado 4 de mayo de 2019

Yanga, el líder de la rebelión de esclavos negros en México

Lo engañaron, lo atraparon, lo obligaron a agachar la cabeza, no pudo mirar de frente por última vez a su tierra, lo subieron a un barco y lo trajeron a América. Año 1579, Yanga llegaba a Veracruz y fue vendido como esclavo, era uno de los cientos de provenientes de África Central. Los relatos lo describen como un hombre alto, fuerte e inteligente. Pronto escapó de su amo para huir al monte, volviéndose cimarrón, y se unió a alguna de las bandas o pandillas que se desplazaban por el puerto de Veracruz. En poco tiempo Yanga tomó el liderazgo de la Rebelión de Cimarrones en México, que aparte de algunos cultivos, sobrevivían de los asaltos a las haciendas de la rica zona agrícola y azucarera de Córdoba y Orizaba.

En el año 1609 corría el rumor de que los cimarrones planeaban un levantamiento para derrocar a las autoridades virreinales y nombrar a Yanga como rey. El escenario era preocupante para las autoridades virreinales ante la inquietud que generaba entre los hacendados de la región e incluso en la Ciudad de México. Se ordenó pues el envío de fuerzas militares. El 23 de febrero de 1609 las fuerzas armadas asaltaron el pueblo de Yanga. Fácilmente superados, los cimarrones se retiraron. Los españoles atacaron un campamento desierto, quemaron las 60 casas y arrasaron con las plantaciones. Yanga, consciente de sus fuerzas contras las realistas, hizo llegar a los españoles las condiciones de su rendición.

Al virrey le llegó una misiva: El pueblo de Yanga solo podía abandonar la lucha si las autoridades les ofrecían la amnistía, la libertad total y el derecho de crear para él y su gente una villa con suficientes tierras para criar a sus hijos en paz y como buenos sujetos del rey y de la Iglesia; que en este pueblo no debía entrar ningún español; que el gobierno de su pueblo debía quedar en manos del mismo Yanga y, luego de él, en las de sus descendientes; que les daban un plazo de un año (es decir, hasta 1610), al cabo del cual reanudarían las hostilidades... La Corona española aceptó.

El 3 de octubre de 1631 se reconoció como pueblo libre a San Lorenzo de los Negros –después su nombre fue cambiado a San Lorenzo Cerralvo, hoy Yanga–. El 5 de noviembre de 1932 se estableció que el municipio y la cabecera se denominara Yanga, el 22 de noviembre de 1956 se elevó a la categoría de villa al pueblo de Yanga. En la Plazuela del Yanga, en la cabecera municipal, se encuentra la estatua de bronce levantada en su honor. Mide unos seis metros, empuña un machete con la mano derecha, con la izquierda sostiene una caña. Cinco décadas después de la independencia mexicana, Yanga fue nombrado héroe de México.

Lo engañaron, lo atraparon, lo obligaron a agachar la cabeza, no pudo mirar de frente por última vez a su tierra, lo subieron a un barco y lo trajeron a América. Año 1579, Yanga llegaba a Veracruz y fue vendido como esclavo, era uno de los cientos de provenientes de África Central. Los relatos lo describen como un hombre alto, fuerte e inteligente. Pronto escapó de su amo para huir al monte, volviéndose cimarrón, y se unió a alguna de las bandas o pandillas que se desplazaban por el puerto de Veracruz. En poco tiempo Yanga tomó el liderazgo de la Rebelión de Cimarrones en México, que aparte de algunos cultivos, sobrevivían de los asaltos a las haciendas de la rica zona agrícola y azucarera de Córdoba y Orizaba.

En el año 1609 corría el rumor de que los cimarrones planeaban un levantamiento para derrocar a las autoridades virreinales y nombrar a Yanga como rey. El escenario era preocupante para las autoridades virreinales ante la inquietud que generaba entre los hacendados de la región e incluso en la Ciudad de México. Se ordenó pues el envío de fuerzas militares. El 23 de febrero de 1609 las fuerzas armadas asaltaron el pueblo de Yanga. Fácilmente superados, los cimarrones se retiraron. Los españoles atacaron un campamento desierto, quemaron las 60 casas y arrasaron con las plantaciones. Yanga, consciente de sus fuerzas contras las realistas, hizo llegar a los españoles las condiciones de su rendición.

Al virrey le llegó una misiva: El pueblo de Yanga solo podía abandonar la lucha si las autoridades les ofrecían la amnistía, la libertad total y el derecho de crear para él y su gente una villa con suficientes tierras para criar a sus hijos en paz y como buenos sujetos del rey y de la Iglesia; que en este pueblo no debía entrar ningún español; que el gobierno de su pueblo debía quedar en manos del mismo Yanga y, luego de él, en las de sus descendientes; que les daban un plazo de un año (es decir, hasta 1610), al cabo del cual reanudarían las hostilidades... La Corona española aceptó.

El 3 de octubre de 1631 se reconoció como pueblo libre a San Lorenzo de los Negros –después su nombre fue cambiado a San Lorenzo Cerralvo, hoy Yanga–. El 5 de noviembre de 1932 se estableció que el municipio y la cabecera se denominara Yanga, el 22 de noviembre de 1956 se elevó a la categoría de villa al pueblo de Yanga. En la Plazuela del Yanga, en la cabecera municipal, se encuentra la estatua de bronce levantada en su honor. Mide unos seis metros, empuña un machete con la mano derecha, con la izquierda sostiene una caña. Cinco décadas después de la independencia mexicana, Yanga fue nombrado héroe de México.

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