/ martes 9 de julio de 2024

Viabilidad Financiera e Impacto de los Programas Sociales en México

Sin duda un arma electoral que resultó muy efectiva para la candidata presidencial del partido del gobierno fue lanzar la falsa narrativa de que la aspirante de la oposición eliminaría los programas sociales.

Es un hecho que la gente votó por Morena, entre otras cosas, por el miedo a perder los apoyos que el gobierno entrega, gracias a nuestros impuestos, sin embargo, deberíamos preguntarnos cuál es el impacto real que estos programas han producido en la población y también, si son presupuestalmente viables tal como están en la actualidad.

En 2023 el CONEVAL informó que en el periodo de 2018 a 2022 la población en situación de pobreza creció en 2% y el crecimiento de las personas en situación de pobreza extrema ascendió en 1.5%, en este último rubro, los números nos indican que más de 2 millones de personas perciben ingresos que no les permiten adquirir la canasta alimentaria básica. Para el mes de abril ésta, tuvo un valor de $2,298.82.

Por otra parte, entre las carencias más importantes que los programas sociales no han podido resolver es el acceso a la seguridad social, que incluye acceso a la salud, a la vivienda y a otras prestaciones sociales que la mayoría de la población no tiene. Esta situación está concatenada a la falta de empleos y salarios dignos, si bien, a partir del mes de enero, el salario mínimo promedio es de $248.93, es decir, $7,468.00 mensual.

La próxima administración heredará una situación financiera muy comprometida si consideramos que el nivel de endeudamiento es de 50.2% del PIB.

Entre las prioridades del gasto público del gobierno se encuentra incrementar la cobertura y capacidad de los programas sociales y, por supuesto concretar la construcción de los proyectos insignia de este gobierno.

Los programas sociales prioritarios son 71, entre para los cuales se considera un incremento de 4.3% es decir, que el financiamiento para estos programas será de $1’252,168.1 millones de pesos para 2025.

Los programas con más cantidades asignadas son los programas Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Programa de becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez, Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos para la población sin seguridad social laboral y Atención a la salud.

El sentido común nos hace reflexionar acerca del pobre margen de maniobra que tendrá la presidenta electa en el primer año de su administración debido a la reducción de ingresos, el enorme gasto destinado al pago de la deuda y el gasto que implica el pago de los apoyos relativos a los programas sociales del gobierno.

Es evidente que la disminución de ingresos impactará inicialmente a sectores vitales como la salud y la educación, y después, ¿qué otros proyectos o sectores sufrirán recortes?

¿Llegará el momento de que se valore el costo-beneficio de los programas sociales para que el gasto público se ejerza con eficacia, eficiencia y transparencia?

Creo que cada vez es más necesario.


Sin duda un arma electoral que resultó muy efectiva para la candidata presidencial del partido del gobierno fue lanzar la falsa narrativa de que la aspirante de la oposición eliminaría los programas sociales.

Es un hecho que la gente votó por Morena, entre otras cosas, por el miedo a perder los apoyos que el gobierno entrega, gracias a nuestros impuestos, sin embargo, deberíamos preguntarnos cuál es el impacto real que estos programas han producido en la población y también, si son presupuestalmente viables tal como están en la actualidad.

En 2023 el CONEVAL informó que en el periodo de 2018 a 2022 la población en situación de pobreza creció en 2% y el crecimiento de las personas en situación de pobreza extrema ascendió en 1.5%, en este último rubro, los números nos indican que más de 2 millones de personas perciben ingresos que no les permiten adquirir la canasta alimentaria básica. Para el mes de abril ésta, tuvo un valor de $2,298.82.

Por otra parte, entre las carencias más importantes que los programas sociales no han podido resolver es el acceso a la seguridad social, que incluye acceso a la salud, a la vivienda y a otras prestaciones sociales que la mayoría de la población no tiene. Esta situación está concatenada a la falta de empleos y salarios dignos, si bien, a partir del mes de enero, el salario mínimo promedio es de $248.93, es decir, $7,468.00 mensual.

La próxima administración heredará una situación financiera muy comprometida si consideramos que el nivel de endeudamiento es de 50.2% del PIB.

Entre las prioridades del gasto público del gobierno se encuentra incrementar la cobertura y capacidad de los programas sociales y, por supuesto concretar la construcción de los proyectos insignia de este gobierno.

Los programas sociales prioritarios son 71, entre para los cuales se considera un incremento de 4.3% es decir, que el financiamiento para estos programas será de $1’252,168.1 millones de pesos para 2025.

Los programas con más cantidades asignadas son los programas Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Programa de becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez, Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos para la población sin seguridad social laboral y Atención a la salud.

El sentido común nos hace reflexionar acerca del pobre margen de maniobra que tendrá la presidenta electa en el primer año de su administración debido a la reducción de ingresos, el enorme gasto destinado al pago de la deuda y el gasto que implica el pago de los apoyos relativos a los programas sociales del gobierno.

Es evidente que la disminución de ingresos impactará inicialmente a sectores vitales como la salud y la educación, y después, ¿qué otros proyectos o sectores sufrirán recortes?

¿Llegará el momento de que se valore el costo-beneficio de los programas sociales para que el gasto público se ejerza con eficacia, eficiencia y transparencia?

Creo que cada vez es más necesario.


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