/ sábado 17 de febrero de 2018

Paso a Desnivel

“Las Grandes Aguas”

Pachuca, Hidalgo.- Cuando lo leí parecía un pensamiento más Un pensamiento escrito en piel… de esos que venden en los tianguis y mercados de artesanías… Luego pasaron los años y -en papel amate- un buen amigo me lo obsequió Lo leí con detenimiento… No era solo un pensamiento… Es una filosofía, una conducta… Recordé aquello de “siembra una idea y tendrás un pensamiento, siembra un pensamiento y tendrás una obra, siembra una obra y tendrás una conducta… siembra una conducta y tendrás una filosofía de vida… El pensamiento dice más o menos así: Para ti no habrá ya sol Para ti no habrá ya muerte Para ti no habrá ya dolor Para ti no habrá ya calor Ni sed, Ni hambre, Ni lluvia Ni aire, Ni enfermedades Ni familia Nada podrá atemorizarte todo ha concluido para ti excepto una cosa el cumplimiento del deber en el puesto que se te designe, ahí quedarás por la defensa de tu nación de tu puesto, de tu raza, de tus costumbres de tu religión ¿Juras cumplir con el mandato divino? ¡EHUI! La pregunta fue… y en ocasiones es: ¿hasta qué grado el ser humano debe comprometerse con el Deber o las causas de los demás…? ¿Hasta dónde debe renunciar a su Yo, por el deber ser? ¿Hasta qué grado debe poner a prueba su resiliencia…? Cuánto tiempo podrá soportar una persona, para trascender, los dolores y angustias que provocan en ocasiones la toma decisiones que afectan a sus seres más cercanos… ¿Cuánto? La honestidad, el deber ser, los valores que forman a una vida recta, sólida ¿cuándo son puestos a prueba, podrán salir airosos del lance…? Difícil de descifrar… Para cada defecto, -dicen-  siempre existe una virtud… Ahora bien, la virtud, por antonomasia ¿es virtud? O esa “virtud” es la negación -en y de la caída-  para pagarse con un aplauso a la vanidad propia… Eso y nada más que eso, se pregunta Carlos Rivas. Carlos Rivas un ingeniero que lleva al cabo la construcción de una Presa en Tamaulipas y el cual es tentado por la corrupción, y el dinero fácil. Rivas; personaje central de la novela “Las Grandes Aguas” de  Luis Spota. Carlos se pregunta –quizá como todos- como tú, como yo… como todas y todos… ¿Se es virtuoso por vocación? ¿O se es virtuoso para echar en cara los defectos y errores de los otros…? ¿Es virtud el no caer…?  O al señalar que “no caemos” convertimos en un defecto mayor a esa virtud… Convertimos pues a la austeridad en egolatría y ensoberbecidos juzgamos  la “caída” de los demás. Brindándole un aplauso a nuestra vanidad. Cuando sabemos que, muchos no “caen” -mas por miedo- que por virtud ¡o por ausencia de oportunidades…! Porque ¿no pecar de gula cuando no hay que comer...? no es virtud… ¿o sí? Resumiendo, las virtudes son resultado de una vida de humildad… Pero la humildad cuando es advertida, pasa a ser una virtud inadvertida y se convierte en pecado… ¡zas! Bueno, pues a esto se enfrenta el personaje de ésta magistral novela ¿Podrá Carlos Rivas mantenerse estoico ante el cúmulo de tentaciones, de dinero, de encuentros causales y casuales para mantener su integridad…? ¿Logrará salir ágilmente de la encrucijada ante la idea de perder a su hijo enfermo o sucumbirá ante el crimen para salvarlo…? Un libro que nos confronta… Las Grandes Aguas, de Luis Spota. Sábado 17 de febrero de 2018.

“Las Grandes Aguas”

Pachuca, Hidalgo.- Cuando lo leí parecía un pensamiento más Un pensamiento escrito en piel… de esos que venden en los tianguis y mercados de artesanías… Luego pasaron los años y -en papel amate- un buen amigo me lo obsequió Lo leí con detenimiento… No era solo un pensamiento… Es una filosofía, una conducta… Recordé aquello de “siembra una idea y tendrás un pensamiento, siembra un pensamiento y tendrás una obra, siembra una obra y tendrás una conducta… siembra una conducta y tendrás una filosofía de vida… El pensamiento dice más o menos así: Para ti no habrá ya sol Para ti no habrá ya muerte Para ti no habrá ya dolor Para ti no habrá ya calor Ni sed, Ni hambre, Ni lluvia Ni aire, Ni enfermedades Ni familia Nada podrá atemorizarte todo ha concluido para ti excepto una cosa el cumplimiento del deber en el puesto que se te designe, ahí quedarás por la defensa de tu nación de tu puesto, de tu raza, de tus costumbres de tu religión ¿Juras cumplir con el mandato divino? ¡EHUI! La pregunta fue… y en ocasiones es: ¿hasta qué grado el ser humano debe comprometerse con el Deber o las causas de los demás…? ¿Hasta dónde debe renunciar a su Yo, por el deber ser? ¿Hasta qué grado debe poner a prueba su resiliencia…? Cuánto tiempo podrá soportar una persona, para trascender, los dolores y angustias que provocan en ocasiones la toma decisiones que afectan a sus seres más cercanos… ¿Cuánto? La honestidad, el deber ser, los valores que forman a una vida recta, sólida ¿cuándo son puestos a prueba, podrán salir airosos del lance…? Difícil de descifrar… Para cada defecto, -dicen-  siempre existe una virtud… Ahora bien, la virtud, por antonomasia ¿es virtud? O esa “virtud” es la negación -en y de la caída-  para pagarse con un aplauso a la vanidad propia… Eso y nada más que eso, se pregunta Carlos Rivas. Carlos Rivas un ingeniero que lleva al cabo la construcción de una Presa en Tamaulipas y el cual es tentado por la corrupción, y el dinero fácil. Rivas; personaje central de la novela “Las Grandes Aguas” de  Luis Spota. Carlos se pregunta –quizá como todos- como tú, como yo… como todas y todos… ¿Se es virtuoso por vocación? ¿O se es virtuoso para echar en cara los defectos y errores de los otros…? ¿Es virtud el no caer…?  O al señalar que “no caemos” convertimos en un defecto mayor a esa virtud… Convertimos pues a la austeridad en egolatría y ensoberbecidos juzgamos  la “caída” de los demás. Brindándole un aplauso a nuestra vanidad. Cuando sabemos que, muchos no “caen” -mas por miedo- que por virtud ¡o por ausencia de oportunidades…! Porque ¿no pecar de gula cuando no hay que comer...? no es virtud… ¿o sí? Resumiendo, las virtudes son resultado de una vida de humildad… Pero la humildad cuando es advertida, pasa a ser una virtud inadvertida y se convierte en pecado… ¡zas! Bueno, pues a esto se enfrenta el personaje de ésta magistral novela ¿Podrá Carlos Rivas mantenerse estoico ante el cúmulo de tentaciones, de dinero, de encuentros causales y casuales para mantener su integridad…? ¿Logrará salir ágilmente de la encrucijada ante la idea de perder a su hijo enfermo o sucumbirá ante el crimen para salvarlo…? Un libro que nos confronta… Las Grandes Aguas, de Luis Spota. Sábado 17 de febrero de 2018.

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