/ miércoles 5 de junio de 2024

La democracia sigue viva. Confianza y apoyo a la Presidenta de México

La democracia mexicana está más viva que nunca y responde a un México distinto, con una nueva perspectiva y una idea de país que no se había concebido antes, lo cual es un reto enorme para la primer mujer Presidenta que tiene este país, de tal manera que todas y todos, desde nuestra trinchera debemos poner de nuestra parte a fin de que podamos cambiar circunstancias negativas del país y seguir impulsando aquellas que han dado un buen resultado. Debemos entender que la forma en que afrontemos este reto impactará en millones de vidas que piden un respiro a la pobreza, la desigualdad y muchos otros temas pendientes que se han venido trabajando y, al mismo tiempo, requieren de un mayor impulso a fin de revertir situaciones que han prevalecido en décadas en nuestro país.

Se tuvo poco más de 60 por ciento de participación de un padrón electoral creciente en los últimos años y que demuestra el nivel de compromiso de la ciudadanía mexicana y la trascendencia de la decisión que tomaron al entregar la confianza no sólo a quien asumirá la titularidad del Ejecutivo Federal, sino a otros miles de cargos que las representaran en municipios, gubernaturas, diputaciones locales o el propio Congreso de la Unión.

La jornada electoral, desarrollada entre un clima de paz y tranquilidad, sorprendió por las filas de gente formada desde muy temprana hora esperando a emitir su voto entendiendo que, aunque las plataformas eran distintas, no había razón para no convivir con sus vecinos y compatriotas, por lo que podemos decir que vivimos unas elecciones de diálogo y respeto de todas y todos los que intervinieron.

Estas elecciones tan grandes con muchos cargos a elegir requieren de un esfuerzo enorme por parte del Instituto Nacional Electoral, sin embargo, ese despliegue de fuerza y organización no sería posible sin los cientos de miles de ciudadanos que asumen gustosos sus cargos como funcionarios de casilla, entregando su tiempo y esfuerzo a un ejercicio que nos beneficia a todas y todos los mexicanos. Mención especial a toda la ciudadanía que se apersonó muy temprano para instalar las casillas y dejó sus puestos prácticamente en la madrugada para tener un resultado certero y limpio. Cuando participa la ciudadanía no hay error.

Más allá del resultado en sí mismo, debemos darle una lectura clara a esta circunstancia que descansa en una democracia sólida, basada en la decisión popular y que responde a necesidades básicas que se materializan con quiénes quieren que les represente a la hora de legislar o a la hora de ejecutar acciones en materia de seguridad, infraestructura y muchos otros temas.

En un proceso así no caben las descalificaciones entendiendo que tenemos visiones del país distintas y la diversidad es lo que nos enriquece de manera considerable como una nación multicultural. Hoy el país dictó una resolución y no se trata de acatar, sino de construir a sabiendas que la participación, tal como la tenemos hoy, no se circunscribe a emitir un voto, sino a ser auditores y revisores permanentes de las acciones de gobierno que nos benefician o nos perjudican.

Lamentablemente, la gente se ha sentido abandonada por la oposición, la cual no toma un rumbo correcto, tomando como banderas de sus propuestas algunos programas y medidas que a la ciudadanía no le satisfacen en un México cambiante. Parte de la fortaleza de la democracia es la discusión de los proyectos, sin embargo sólo hay uno con rumbo, mientras que el otro al alejarse de la gente no sabe lo que necesita.

Sin duda que es un México distinto a como lo concebíamos hace 20 años y es válido probar nuevas opciones, evaluar con certeza y, al mismo tiempo, acompañar durante todo el camino haciendo lo que nos toca. De nosotros como pueblo de México depende ejercer toda la presión y la crítica constructiva para subsanar problemas nacionales y, al mismo tiempo, conciliar con quienes eligieron un proyecto, teniendo en consideración que no son bandos distintos y, por lo tanto, debemos buscar el camino de la conciliación y el trabajo conjunto para arropar, apoyar y exigirle a nuestra Presidenta.


La democracia mexicana está más viva que nunca y responde a un México distinto, con una nueva perspectiva y una idea de país que no se había concebido antes, lo cual es un reto enorme para la primer mujer Presidenta que tiene este país, de tal manera que todas y todos, desde nuestra trinchera debemos poner de nuestra parte a fin de que podamos cambiar circunstancias negativas del país y seguir impulsando aquellas que han dado un buen resultado. Debemos entender que la forma en que afrontemos este reto impactará en millones de vidas que piden un respiro a la pobreza, la desigualdad y muchos otros temas pendientes que se han venido trabajando y, al mismo tiempo, requieren de un mayor impulso a fin de revertir situaciones que han prevalecido en décadas en nuestro país.

Se tuvo poco más de 60 por ciento de participación de un padrón electoral creciente en los últimos años y que demuestra el nivel de compromiso de la ciudadanía mexicana y la trascendencia de la decisión que tomaron al entregar la confianza no sólo a quien asumirá la titularidad del Ejecutivo Federal, sino a otros miles de cargos que las representaran en municipios, gubernaturas, diputaciones locales o el propio Congreso de la Unión.

La jornada electoral, desarrollada entre un clima de paz y tranquilidad, sorprendió por las filas de gente formada desde muy temprana hora esperando a emitir su voto entendiendo que, aunque las plataformas eran distintas, no había razón para no convivir con sus vecinos y compatriotas, por lo que podemos decir que vivimos unas elecciones de diálogo y respeto de todas y todos los que intervinieron.

Estas elecciones tan grandes con muchos cargos a elegir requieren de un esfuerzo enorme por parte del Instituto Nacional Electoral, sin embargo, ese despliegue de fuerza y organización no sería posible sin los cientos de miles de ciudadanos que asumen gustosos sus cargos como funcionarios de casilla, entregando su tiempo y esfuerzo a un ejercicio que nos beneficia a todas y todos los mexicanos. Mención especial a toda la ciudadanía que se apersonó muy temprano para instalar las casillas y dejó sus puestos prácticamente en la madrugada para tener un resultado certero y limpio. Cuando participa la ciudadanía no hay error.

Más allá del resultado en sí mismo, debemos darle una lectura clara a esta circunstancia que descansa en una democracia sólida, basada en la decisión popular y que responde a necesidades básicas que se materializan con quiénes quieren que les represente a la hora de legislar o a la hora de ejecutar acciones en materia de seguridad, infraestructura y muchos otros temas.

En un proceso así no caben las descalificaciones entendiendo que tenemos visiones del país distintas y la diversidad es lo que nos enriquece de manera considerable como una nación multicultural. Hoy el país dictó una resolución y no se trata de acatar, sino de construir a sabiendas que la participación, tal como la tenemos hoy, no se circunscribe a emitir un voto, sino a ser auditores y revisores permanentes de las acciones de gobierno que nos benefician o nos perjudican.

Lamentablemente, la gente se ha sentido abandonada por la oposición, la cual no toma un rumbo correcto, tomando como banderas de sus propuestas algunos programas y medidas que a la ciudadanía no le satisfacen en un México cambiante. Parte de la fortaleza de la democracia es la discusión de los proyectos, sin embargo sólo hay uno con rumbo, mientras que el otro al alejarse de la gente no sabe lo que necesita.

Sin duda que es un México distinto a como lo concebíamos hace 20 años y es válido probar nuevas opciones, evaluar con certeza y, al mismo tiempo, acompañar durante todo el camino haciendo lo que nos toca. De nosotros como pueblo de México depende ejercer toda la presión y la crítica constructiva para subsanar problemas nacionales y, al mismo tiempo, conciliar con quienes eligieron un proyecto, teniendo en consideración que no son bandos distintos y, por lo tanto, debemos buscar el camino de la conciliación y el trabajo conjunto para arropar, apoyar y exigirle a nuestra Presidenta.