/ miércoles 9 de marzo de 2022

Fortalecer la democracia, nuestra tarea.

En estos tiempos en que se cuestiona y ataca al Instituto Nacional Electoral (INE), es conveniente revisar un poco de historia de los órganos electorales en nuestro país:

El INE es un órgano autónomo, es decir, no está sometido a alguno de los tres poderes y eso es una garantía para todos los ciudadanos. Lo integran funcionarios electorales, pero, somos nosotros los ciudadanos quienes cuidamos las elecciones y contamos los votos, es un organismo de la sociedad. Pero el camino fue lento y difícil.

La constitución de 1917 instruye conformar las juntas empadronadoras, computadoras y los colegios electorales como encargados de organizar y calificar las elecciones.

Con varias pero lentas modificaciones a la Constitución, el organismo electoral continuó su evolución y en 1977 el Gobierno Federal expidió la Ley de organizaciones políticas y procesos electorales, la cual modificó la integración de la comisión electoral que quedó liderada por el Secretario de Gobernación. Las elecciones las seguía manejando el gobierno.

En 1990, el Congreso de la Unión expidió el Código federal de instituciones y procedimientos electorales y ordenó la creación del Instituto Federal Electoral (IFE). La reforma constitucional del 10 de febrero de 2014 transformó al IFE en una autoridad de carácter nacional: el Instituto Nacional Electoral (INE), a fin de homologar los estándares con los que se organizaban los procesos electorales federales y locales.

La creación del IFE y posterior INE, representó una modificación fundamental en el sistema político mexicano que permitió terminar con el régimen de partido hegemónico para comenzar a vivir un régimen democrático en México.

Sin embargo, recientemente y en un hecho inédito, el presidente de la Cámara de Diputados, formalizó una denuncia penal ante la fiscalía general de la República contra seis consejeros electorales del INE.

Este hecho se suma a los preocupantes señalamientos y descalificaciones que el propio presidente de la República y el partido Morena, han hecho contra el INE de forma permanente. Judicializar las decisiones de los consejeros del INE, debilita al árbitro electoral, no es democrático sino autoritario.

Debemos movilizarnos como ciudadanos para defender al INE porque eso implica defender también nuestras libertades de expresión, de emprender, de educar, de elegir.

En tres décadas de existencia, el INE ha demostrado ser una institución sólida, que ha garantizado el avance de México hacia la democracia. No podemos permitirnos poner en riesgo los avances que tanto le han costado a nuestra sociedad. Por ello hoy nuestra tarea es defender la democracia mexicana, defender al INE.


En estos tiempos en que se cuestiona y ataca al Instituto Nacional Electoral (INE), es conveniente revisar un poco de historia de los órganos electorales en nuestro país:

El INE es un órgano autónomo, es decir, no está sometido a alguno de los tres poderes y eso es una garantía para todos los ciudadanos. Lo integran funcionarios electorales, pero, somos nosotros los ciudadanos quienes cuidamos las elecciones y contamos los votos, es un organismo de la sociedad. Pero el camino fue lento y difícil.

La constitución de 1917 instruye conformar las juntas empadronadoras, computadoras y los colegios electorales como encargados de organizar y calificar las elecciones.

Con varias pero lentas modificaciones a la Constitución, el organismo electoral continuó su evolución y en 1977 el Gobierno Federal expidió la Ley de organizaciones políticas y procesos electorales, la cual modificó la integración de la comisión electoral que quedó liderada por el Secretario de Gobernación. Las elecciones las seguía manejando el gobierno.

En 1990, el Congreso de la Unión expidió el Código federal de instituciones y procedimientos electorales y ordenó la creación del Instituto Federal Electoral (IFE). La reforma constitucional del 10 de febrero de 2014 transformó al IFE en una autoridad de carácter nacional: el Instituto Nacional Electoral (INE), a fin de homologar los estándares con los que se organizaban los procesos electorales federales y locales.

La creación del IFE y posterior INE, representó una modificación fundamental en el sistema político mexicano que permitió terminar con el régimen de partido hegemónico para comenzar a vivir un régimen democrático en México.

Sin embargo, recientemente y en un hecho inédito, el presidente de la Cámara de Diputados, formalizó una denuncia penal ante la fiscalía general de la República contra seis consejeros electorales del INE.

Este hecho se suma a los preocupantes señalamientos y descalificaciones que el propio presidente de la República y el partido Morena, han hecho contra el INE de forma permanente. Judicializar las decisiones de los consejeros del INE, debilita al árbitro electoral, no es democrático sino autoritario.

Debemos movilizarnos como ciudadanos para defender al INE porque eso implica defender también nuestras libertades de expresión, de emprender, de educar, de elegir.

En tres décadas de existencia, el INE ha demostrado ser una institución sólida, que ha garantizado el avance de México hacia la democracia. No podemos permitirnos poner en riesgo los avances que tanto le han costado a nuestra sociedad. Por ello hoy nuestra tarea es defender la democracia mexicana, defender al INE.