/ miércoles 9 de septiembre de 2020

El paquete más importante

En el Congreso de la Unión estamos ante el inminente proceso de discusión del paquete económico para el año 2021. A diferencia de los años anteriores, el que se viene será atípico en cuanto a la difícil situación económica que dejó la pandemia por COVID 19, tanto en las finanzas personales, así como en las públicas.

Además de la rampante pérdida de empleo que hemos vivido y que, además, no hay quien garantice que no se recrudecerá, los ahorros que había gestado el Gobierno Federal se vieron disminuidos casi hasta su inexistencia sólo para ir sorteando escollos del 2020 y no propiciar una caída de la cual no nos podamos levantar en años.

De hecho, el siguiente año revelará la efectividad de las medidas tomadas en materia de hacienda pública, ya que ello generará una crisis generalizada o una base fuerte para salir del hoyo económico en el que nos encontramos. La responsabilidad de las autoridades en materia económica y financiera, saldrá a la luz en caso de que se haya actuado en tiempo y forma, o bien, evidenciarán los errores para salvaguardar la economía de las y los mexicanos.

El paquete económico que será analizado y discutido en el Congreso de la Unión debe estar basado en una simple palabra: responsabilidad. Responsabilidad al asumir que no estamos en momento de dilapidar los recursos económicos con lo que contamos; responsabilidad para impulsar el desarrollo de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas; y responsabilidad para volver a generar los ahorros que permitan atender cualquier contingencia futura.

El paquete económico debe servir para contrarrestar la caída económica que, algunos expertos nacionales y extranjeros, han pronosticado será de las más estrepitosas en el mundo entero, sobretodo si consideramos la declaración del Secretario de Hacienda respecto a que ya se acabaron todos los “guardaditos” que en anteriores administraciones se habían realizado para afrontar emergencias.

Es momento de dejar de pensar menos en las elecciones del año próximo y más en el desarrollo que se debe alcanzar para generar estabilidad en todas y cada una de las personas que habitamos este país. Los programas sociales y obras de infraestructura que no sean indispensable habrán de ser suspendidos para un bien superior. Pero esa operación debe ser de grado quirúrgico de tal grado que no abandonemos a quienes menos tienen y que en este momento necesitan más apoyo para subsistir.

Por otro lado, este paquete debe enfocarse en tender puentes con empresarias y empresarios, es decir, evitar aumento de impuestos, generar facilidades de pago, compensaciones, seguros, programas de apoyo, a fin de que el crecimiento sea circular a través del consumo interno y las exportaciones que permitan, incluso al gobierno, de fondearse saneando la economía. Eso implicaría un ganar – ganar, propiciando mayor generación de empleos y recuperar todos los que se han perdido.

Sin duda, este paquete económico requerirá del mayor compromiso legislativo como nunca se había visto. Se debe actuar con responsabilidad y empatía, de tal manera que demostremos que estamos enfocados en las necesidades sociales por encima de intereses sectarios. Es una tarea ardua pero sabremos llevar a buen puerto esa enorme responsabilidad.

En el Congreso de la Unión estamos ante el inminente proceso de discusión del paquete económico para el año 2021. A diferencia de los años anteriores, el que se viene será atípico en cuanto a la difícil situación económica que dejó la pandemia por COVID 19, tanto en las finanzas personales, así como en las públicas.

Además de la rampante pérdida de empleo que hemos vivido y que, además, no hay quien garantice que no se recrudecerá, los ahorros que había gestado el Gobierno Federal se vieron disminuidos casi hasta su inexistencia sólo para ir sorteando escollos del 2020 y no propiciar una caída de la cual no nos podamos levantar en años.

De hecho, el siguiente año revelará la efectividad de las medidas tomadas en materia de hacienda pública, ya que ello generará una crisis generalizada o una base fuerte para salir del hoyo económico en el que nos encontramos. La responsabilidad de las autoridades en materia económica y financiera, saldrá a la luz en caso de que se haya actuado en tiempo y forma, o bien, evidenciarán los errores para salvaguardar la economía de las y los mexicanos.

El paquete económico que será analizado y discutido en el Congreso de la Unión debe estar basado en una simple palabra: responsabilidad. Responsabilidad al asumir que no estamos en momento de dilapidar los recursos económicos con lo que contamos; responsabilidad para impulsar el desarrollo de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas; y responsabilidad para volver a generar los ahorros que permitan atender cualquier contingencia futura.

El paquete económico debe servir para contrarrestar la caída económica que, algunos expertos nacionales y extranjeros, han pronosticado será de las más estrepitosas en el mundo entero, sobretodo si consideramos la declaración del Secretario de Hacienda respecto a que ya se acabaron todos los “guardaditos” que en anteriores administraciones se habían realizado para afrontar emergencias.

Es momento de dejar de pensar menos en las elecciones del año próximo y más en el desarrollo que se debe alcanzar para generar estabilidad en todas y cada una de las personas que habitamos este país. Los programas sociales y obras de infraestructura que no sean indispensable habrán de ser suspendidos para un bien superior. Pero esa operación debe ser de grado quirúrgico de tal grado que no abandonemos a quienes menos tienen y que en este momento necesitan más apoyo para subsistir.

Por otro lado, este paquete debe enfocarse en tender puentes con empresarias y empresarios, es decir, evitar aumento de impuestos, generar facilidades de pago, compensaciones, seguros, programas de apoyo, a fin de que el crecimiento sea circular a través del consumo interno y las exportaciones que permitan, incluso al gobierno, de fondearse saneando la economía. Eso implicaría un ganar – ganar, propiciando mayor generación de empleos y recuperar todos los que se han perdido.

Sin duda, este paquete económico requerirá del mayor compromiso legislativo como nunca se había visto. Se debe actuar con responsabilidad y empatía, de tal manera que demostremos que estamos enfocados en las necesidades sociales por encima de intereses sectarios. Es una tarea ardua pero sabremos llevar a buen puerto esa enorme responsabilidad.

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