/ miércoles 28 de agosto de 2019

El cambio climático que nos alcanza

De acuerdo al Fondo Mundial para la Naturaleza, el cambio climático “es un cambio en el clima que es atribuido directa o indirectamente a las actividades humanas que altera la composición global de la atmósfera y a la variabilidad climática que ha sido comparada con otros periodos de tiempo”.

Al respecto, prácticamente no hay país que se salve de los efectos de este terrible cambio.

Nada menos, desde hace más de dos semanas, hemos sido testigos de incendios forestales que han afectado gravemente a la selva del Amazonas y, con ellos, a los países que colindan con él, particularmente Brasil, que es quien tiene mayor extensión de la selva y el río del mismo nombre. Ese enorme territorio natural representa, ni más ni menos, la producción del 20% del oxígeno de todo el planeta. Ello aunado a que esa región contiene una enorme cantidad de la biodiversidad mundial, por lo que con esta catástrofe se están perdiendo muchas especies de plantas y animales que ni siquiera han sido exploradas por los científicos en la materia.

Los incendios que actualmente sufre el Amazonas son en realidad muchos micro sucesos en varias regiones, lo cual lo convierte en algo incontrolable. Pero eso no es nuevo, ya que, en lo que va del año, se han registrado 71,497 focos de incendio, es decir, 83% más incendios que el mismo periodo que el año pasado.

Aunque a ciencia cierta no se sabe el origen de los siniestros, se tiene conocimiento que el Gobierno actual ha permitido la tala indiscriminada y, con ello, la erosión del suelo, para fines industriales, agrícolas y ganaderos, máxime si consideramos que, desde hace algunos meses, el Presidente brasileño ha sugerido abrir el Amazonas a la industria para fines comerciales.

Ante esos señalamientos, el mandatario de ese país ha acusado a pueblos originarios, a miembros de algunas ONG´s y hasta a “los marcianos”, como los responsables de esos incendios. Lejos de conducirse como un estadista, asegura que esa catástrofe que afecta a todo el planeta es provocada por sus opositores que quieren derrocarlo. Lejos de actuar de manera responsable, acusa a los demás bajo un esquema electorero y sectario sin reflexionar la magnitud del problema. Incluso, han sido actores externos los que han aportado más al combate de los incendios.

Pero, al ser una crisis de carácter mundial, no podemos más que pensar en lo que nuestro país está haciendo para combatir el cambio climático y revertir estos lamentables eventos. En México, hace apenas algunos meses se vivieron una serie de incendios en Ciudad de México, Morelia, Chilpancingo, Pachuca, Guadalajara y San Luis Potosí, que llevaron a declarar contingencia ambiental en la capital de nuestro país.

En respuesta a esos incidentes, nos dimos cuenta del terrible recorte presupuestal a la Comisión Nacional Forestal, lo cual impedía actuar de manera oportuna en esos casos. Adicionalmente, se tiene un par de mega proyectos de infraestructura sin estudio de impacto ambiental que serían catastróficos, una apuesta por construir refinerías, a pesar de lo dañinos que son los combustibles fósiles para el ambiente y ni un solo plan de atención al cambio climático como postura de gobierno.

Lo que pasa en otros países debe ser la plataforma de análisis para prevenir problemáticas, sin embargo, la sinrazón y las descalificaciones a priori demuestran que no estamos tan lejos de sufrir un problema igual o más grave que el de Brasil. Es actuar ahora o lamentarnos por la falta de recursos para nuestras futuras generaciones.

De acuerdo al Fondo Mundial para la Naturaleza, el cambio climático “es un cambio en el clima que es atribuido directa o indirectamente a las actividades humanas que altera la composición global de la atmósfera y a la variabilidad climática que ha sido comparada con otros periodos de tiempo”.

Al respecto, prácticamente no hay país que se salve de los efectos de este terrible cambio.

Nada menos, desde hace más de dos semanas, hemos sido testigos de incendios forestales que han afectado gravemente a la selva del Amazonas y, con ellos, a los países que colindan con él, particularmente Brasil, que es quien tiene mayor extensión de la selva y el río del mismo nombre. Ese enorme territorio natural representa, ni más ni menos, la producción del 20% del oxígeno de todo el planeta. Ello aunado a que esa región contiene una enorme cantidad de la biodiversidad mundial, por lo que con esta catástrofe se están perdiendo muchas especies de plantas y animales que ni siquiera han sido exploradas por los científicos en la materia.

Los incendios que actualmente sufre el Amazonas son en realidad muchos micro sucesos en varias regiones, lo cual lo convierte en algo incontrolable. Pero eso no es nuevo, ya que, en lo que va del año, se han registrado 71,497 focos de incendio, es decir, 83% más incendios que el mismo periodo que el año pasado.

Aunque a ciencia cierta no se sabe el origen de los siniestros, se tiene conocimiento que el Gobierno actual ha permitido la tala indiscriminada y, con ello, la erosión del suelo, para fines industriales, agrícolas y ganaderos, máxime si consideramos que, desde hace algunos meses, el Presidente brasileño ha sugerido abrir el Amazonas a la industria para fines comerciales.

Ante esos señalamientos, el mandatario de ese país ha acusado a pueblos originarios, a miembros de algunas ONG´s y hasta a “los marcianos”, como los responsables de esos incendios. Lejos de conducirse como un estadista, asegura que esa catástrofe que afecta a todo el planeta es provocada por sus opositores que quieren derrocarlo. Lejos de actuar de manera responsable, acusa a los demás bajo un esquema electorero y sectario sin reflexionar la magnitud del problema. Incluso, han sido actores externos los que han aportado más al combate de los incendios.

Pero, al ser una crisis de carácter mundial, no podemos más que pensar en lo que nuestro país está haciendo para combatir el cambio climático y revertir estos lamentables eventos. En México, hace apenas algunos meses se vivieron una serie de incendios en Ciudad de México, Morelia, Chilpancingo, Pachuca, Guadalajara y San Luis Potosí, que llevaron a declarar contingencia ambiental en la capital de nuestro país.

En respuesta a esos incidentes, nos dimos cuenta del terrible recorte presupuestal a la Comisión Nacional Forestal, lo cual impedía actuar de manera oportuna en esos casos. Adicionalmente, se tiene un par de mega proyectos de infraestructura sin estudio de impacto ambiental que serían catastróficos, una apuesta por construir refinerías, a pesar de lo dañinos que son los combustibles fósiles para el ambiente y ni un solo plan de atención al cambio climático como postura de gobierno.

Lo que pasa en otros países debe ser la plataforma de análisis para prevenir problemáticas, sin embargo, la sinrazón y las descalificaciones a priori demuestran que no estamos tan lejos de sufrir un problema igual o más grave que el de Brasil. Es actuar ahora o lamentarnos por la falta de recursos para nuestras futuras generaciones.

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