/ domingo 19 de septiembre de 2021

A Tula lo que le corresponde

CON CARO HABLANDO CLARO


La región Tula–Tepeji en el estado de Hidalgo pasa por uno de los momentos más complejos de su historia, las recientes inundaciones dejaron varias personas muertas, cientos de familias damnificadas y miles de millones perdidos en infraestructura. La recuperación de la región tomará varios años y mientras no exista la inversión necesaria, las familias seguirán corriendo peligro.

Desde los años 90 el Banco Interamericano de Desarrollo pronosticaba una inundación de aguas residuales, toda vez que Tula es parte del Valle de México y lamentablemente esa ha sido su desgracia, manda su agua limpia al estado de México y a la Ciudad de México y le devuelven agua contamina.

En 1996 se creó el fideicomiso 1928 integrado por recursos internacionales y locales con el propósito de solucionar los problemas de drenaje de la zona del Valle de México y evitar inundaciones, así como reducir la contaminación del agua en las regiones Tula–Tepeji y Valle del Mezquital en el estado de Hidalgo.

La creación del fideicomiso, permitió que el desalojo de los caudales residuales del Valle de México se realice a través del Emisor Central de Drenaje Profundo, el Gran Canal de Desagüe y el Túnel Emisor Oriente operado por la CONAGUA, este último causante del constante peligro en el que viven las familias de esta región del estado de Hidalgo.

Lamentablemente, la inundación en Tula no fue provocada por un fenómeno natural, por lo que habrá que deslindar responsabilidades y descartar que este desastre, cuyo impacto rebasa los 6 mil 500 millones de pesos no haya sido ocasionado por la falta de mantenimiento y la mala operación de las compuertas de drenaje profundo. Al respecto, el gobernador del estado Omar Fayad ha llamado a la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo a iniciar las carpetas de investigación necesarias para esclarecer los hechos.

Si bien el gobierno federal ha anunciado algunos apoyos a las familias afectadas, no debemos perder de vista que no son suficientes para reestablecer la región y mucho menos para que dejen de presentarse estas inundaciones. La Ciudad de México y el Estado de México aportan cada año alrededor de 4 mil millones de pesos para el fideicomiso por el desecho de sus aguas residuales, por lo que ese dinero debe ser aplicado para la realización de obras que eviten que se siga inundando la región, como el ensanchamiento del rio que costaría cerca de 3 mil millones de pesos.

El gobernador del estado ha realizado un gran esfuerzo para atender la emergencia y liderar la participación de los tres niveles de gobierno, no obstante, mientras no haya voluntad política para destinar los recursos que le corresponden a Tula y la región, el peligro no pasará. De entrada, la desaparición del Fondo de Desastres Naturales y la centralización de los recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación para programas con fines electorales imposibilitan la inmediata atención de la contingencia.

Las diputadas y diputado hidalguenses suscribimos una posición que presentamos en la Cámara de Diputados con el propósito de alzar la voz y exigirle al gobierno de Morena libere los recursos necesarios para evitar que una desgracia de esta magnitud vuelva a ocurrir. No nos cansaremos de alzar la voz para que se pague esta deuda histórica con la región, basta de que seamos el patio trasero del Estado de México y de la Ciudad de México.

CON CARO HABLANDO CLARO


La región Tula–Tepeji en el estado de Hidalgo pasa por uno de los momentos más complejos de su historia, las recientes inundaciones dejaron varias personas muertas, cientos de familias damnificadas y miles de millones perdidos en infraestructura. La recuperación de la región tomará varios años y mientras no exista la inversión necesaria, las familias seguirán corriendo peligro.

Desde los años 90 el Banco Interamericano de Desarrollo pronosticaba una inundación de aguas residuales, toda vez que Tula es parte del Valle de México y lamentablemente esa ha sido su desgracia, manda su agua limpia al estado de México y a la Ciudad de México y le devuelven agua contamina.

En 1996 se creó el fideicomiso 1928 integrado por recursos internacionales y locales con el propósito de solucionar los problemas de drenaje de la zona del Valle de México y evitar inundaciones, así como reducir la contaminación del agua en las regiones Tula–Tepeji y Valle del Mezquital en el estado de Hidalgo.

La creación del fideicomiso, permitió que el desalojo de los caudales residuales del Valle de México se realice a través del Emisor Central de Drenaje Profundo, el Gran Canal de Desagüe y el Túnel Emisor Oriente operado por la CONAGUA, este último causante del constante peligro en el que viven las familias de esta región del estado de Hidalgo.

Lamentablemente, la inundación en Tula no fue provocada por un fenómeno natural, por lo que habrá que deslindar responsabilidades y descartar que este desastre, cuyo impacto rebasa los 6 mil 500 millones de pesos no haya sido ocasionado por la falta de mantenimiento y la mala operación de las compuertas de drenaje profundo. Al respecto, el gobernador del estado Omar Fayad ha llamado a la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo a iniciar las carpetas de investigación necesarias para esclarecer los hechos.

Si bien el gobierno federal ha anunciado algunos apoyos a las familias afectadas, no debemos perder de vista que no son suficientes para reestablecer la región y mucho menos para que dejen de presentarse estas inundaciones. La Ciudad de México y el Estado de México aportan cada año alrededor de 4 mil millones de pesos para el fideicomiso por el desecho de sus aguas residuales, por lo que ese dinero debe ser aplicado para la realización de obras que eviten que se siga inundando la región, como el ensanchamiento del rio que costaría cerca de 3 mil millones de pesos.

El gobernador del estado ha realizado un gran esfuerzo para atender la emergencia y liderar la participación de los tres niveles de gobierno, no obstante, mientras no haya voluntad política para destinar los recursos que le corresponden a Tula y la región, el peligro no pasará. De entrada, la desaparición del Fondo de Desastres Naturales y la centralización de los recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación para programas con fines electorales imposibilitan la inmediata atención de la contingencia.

Las diputadas y diputado hidalguenses suscribimos una posición que presentamos en la Cámara de Diputados con el propósito de alzar la voz y exigirle al gobierno de Morena libere los recursos necesarios para evitar que una desgracia de esta magnitud vuelva a ocurrir. No nos cansaremos de alzar la voz para que se pague esta deuda histórica con la región, basta de que seamos el patio trasero del Estado de México y de la Ciudad de México.

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